Ovación
Jueves 16 de Junio de 2016

Empieza a vivir con los partidos impiadosos

Nadie se anima a decirlo, pero tampoco hay necesidad de andar mintiendo todo el tiempo. Para Argentina, hasta ahora la llave de la Copa América 2016 es lo más parecido a una serie de partidos amistosos contra los rivales de menor relieve del continente, por más que Panamá represente a la Concacaf.

Nadie se anima a decirlo, pero tampoco hay necesidad de andar mintiendo todo el tiempo. Para Argentina, hasta ahora la llave de la Copa América 2016 es lo más parecido a una serie de partidos amistosos contra los rivales de menor relieve del continente, por más que Panamá represente a la Concacaf. Es obvio que en esta valoración no se incluye el estreno ante Chile, aunque la actualidad del equipo de Pizzi está más emparentada a la de un equipo en plena retirada del escenario glorioso al que supo subirse con Jorge Sampaoli.

   Justo en Boston, la ciudad en la que a kilómetros se encuentra la Universidad de Harvard, la selección nacional empezará a rendir los exámenes más exigentes de la copa. Que no es precisamente el sábado Venezuela, que se merece todo el respeto del mundo. El equipo de Martino comenzará a jugar los partidos impiadosos. Esos en los que deberá reconquistar honores, pero también son los que no le perdonarán la mínima concesión.

   A cualquiera que esté en su sano juicio no se le puede ocurrir como posibilidad cierta que Argentina se despida contra Venezuela. Sólo un día orinado por un elefante haría posible algo que se recorta en el ambiente como poco probable. Es verdad que la selección vinotinto, ahora conducida por el ex arquero Rafael Dudamel, ya no parece ser el último orejón del tarro en Sudamérica. Incluso en Estados Unidos recuperó figuración y mostró a un par de individualidades que pueden llegar a hacer esforzar más de la cuenta a Romero. Salomón Rondón, autor del gol contra Uruguay, es un portento físico que se batirá a duelo en las divididas con Otamendi y Funes Mori. También Josef Martínez, el goleador ante Jamaica, no es ningún tonto para buscar y aprovechar los espacios.

   Pero en condiciones normales, que serían ni más ni menos que Messi esté en cancha, esta Venezuela no debería hacerle cosquillas a Argentina.

   Sólo un cataclismo futbolístico, de esos que sucedieron precisamente en este torneo con la eliminación de Uruguay y Brasil, podría cambiar la sentencia. La otra es que Argentina comience a darles la razón a aquellos que piensan que este equipo es un grupo de fracasados que nunca se sacará de encima el mote de perdedores.

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