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Domingo 18 de Noviembre de 2012

Elías, el chistoso

 El hombre que condujo durante tantos años la Asociación Empresaria de la ciudad, ahora cumple funciones a nivel nacional en Came. Pero no le escapa a ningún tema, y si no se lo preguntan, se mete solo.

Entrevistado por el Bigote Acosta en el programa de los sábados por la mañana, Elías Soso dio muestras de su buen humor. El hombre que condujo durante tantos años la Asociación Empresaria de la ciudad, ahora cumple funciones a nivel nacional en Came. Pero no le escapa a ningún tema, y si no se lo preguntan, se mete solo. Ayer al final de la nota le tiró al conductor de LT3: “¿Sabés Bigote qué diferencia hay entre patrimonio y matrimonio? Que el primero es el conjunto de todos los bienes, y el segundo el de todos los males”. Un teatro para él.

El control del río

A partir del accidente en el que perdió la vida un periodista de este diario en aguas del Paraná, afloraron demasiadas cuestiones vinculadas al control en el río. La última todavía no ha sido planteada a nivel oficial, pero parece que existirían dudas sobre cómo se entregan los carnés habilitantes para manejar algún vehículo en el agua. Por norma eso implica un curso y una prueba de habilidad. Lo que se sospecha es que habría cierta permisividad a la hora de entregar esa documentación habilitante, en un tiempo donde se multiplicaron los recién llegados a la propiedad de una lancha. Tampoco se sabe bien si es riguroso el control en las guarderías, donde antes de permitir la salida de cualquier vehículo deben exigir el carné del conductor. Tarea para la justicia y autoridades municipales.

Horas de tregua

Las últimas horas en la Casa Gris transcurrieron de manera más calmas. El gesto político de la presidenta con un fuerte guiño a la zona franca de Villa Constitución, que horas antes le había reclamado el gobernador Bonfatti, fue leído por algunos funcionarios como el reingreso a los tiempos donde la convivencia era mas previsible. Todo eso estalló por los aires con lo de “narcosocialismo” y, peor, aún, con la acusación de “zona liberada” que formuló días más tarde la ministra Garré. Si bien no descartan nuevos cruces, los socialistas confían que el mensaje de Cristina sea atendido por los más beligerantes oficialistas. Igual, ahora duermen con un ojo abierto.

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