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Lunes 19 de Abril de 2010

El vocero de la devaluación

Cada vez que el peso argentino se devalúa hay beneficiarios y perjudicados. Entre los primeros están los medianos y grandes productores agropecuarios, sectores exportadores y empresas que buscan licuar sus deudas; entre los segundos se ubican los sectores que tienen ingresos fijos (asalariados y jubilados) y los sectores más pobres de la sociedad, ya que una brusca devaluación produce una espiral inflacionaria con la consiguiente pérdida del poder adquisitivo. O sea, los perjudicados son la gran mayoría de los argentinos...

Cada vez que el peso argentino se devalúa hay beneficiarios y perjudicados. Entre los primeros están los medianos y grandes productores agropecuarios, sectores exportadores y empresas que buscan licuar sus deudas; entre los segundos se ubican los sectores que tienen ingresos fijos (asalariados y jubilados) y los sectores más pobres de la sociedad, ya que una brusca devaluación produce una espiral inflacionaria con la consiguiente pérdida del poder adquisitivo. O sea, los perjudicados son la gran mayoría de los argentinos.

Pese a la que supercosecha de soja, estimada en el récord de 55 millones de toneladas, avanza de manera sostenida, el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, exigió el martes pasado reducir drásticamente las retenciones a las exportaciones o aplicar una devaluación, con “un dólar a más de 4 pesos”, dado que con el tipo de cambio actual “se está peor que con la convertibilidad”.

Buzzi se queja de “una altísima presión impositiva” que supuestamente sufren los productores sojeros (un campo de 150 hectáreas en la zona núcleo de Santa Fe cotiza hoy a no menos de 1.800.000 dólares) como si fuera el sector que proporcionalmente más paga impuestos. ¿Qué tendrá para decir un desocupado o un asalariado que gana 1.500 pesos mensuales y cuando va al almacén paga 21 por ciento de IVA por cada producto que compra? ¿Qué tendrá para decir un asalariado que gana 4.000 pesos y debe pagar impuesto a las ganancias? Sí, “ganancias”. ¿De qué ganancias hablan? ¿Por qué Buzzi no habla del irrisorio impuesto inmobiliario rural que pagan los campos del sur de Santa Fe? Un campo de 150 hectáreas abona por este tributo unos 6.000 pesos anuales, casi igual que lo que se paga de inmobiliario por un buen departamento en el centro de Rosario o lo que le retienen a un trabajador por el impuesto a las “ganancias”.

El Movimiento de Mujeres en Lucha, varias de cuyas integrantes pertenecen a la Federación Agraria, salieron al cruce de esta arremetida de Buzzi. “La conocida historia de devaluar la moneda siempre ha tenido como consecuencia el encarecimiento de los artículos de primera necesidad y el encarecimiento de los insumos con los que producimos. Siempre han sido los grandes exportadores y sus socios, sean estos pooles de siembra o terratenientes, los principales beneficiarios y los sectores populares los perjudicados con estos tipos de medidas”, afirmaron.

Pero a la hora de presionar para una devaluación Buzzi no está solo en esta cruzada. Lo acompañan poderosos actores políticos y económicos del país. El ex presidente Eduardo Duhalde (autor de la salvaje devaluación de enero de 2002), lanzado nuevamente a la carrera hacia la Casa Rosada, ya reclamó a fines del año pasado un dólar a 4,40 pesos. Amplios sectores de la Unión Industrial Argentina (con Techint a la cabeza) también hacen presión en el mismo sentido. Pero un empresario que lo dijo clarito fue el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, a mediados del mes pasado durante un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Empresa (ADE): "Yo no soy devaluacionista. Pero si seguimos así, dando 25 por ciento de aumento salarial, en ocho meses vamos a eso. Cuando se entra en un proceso inflacionario, como en el que la Argentina está sumergida, se debe hacer un ajuste".

La campaña devaluacionista ya está en marcha, y sus principales voceros ya salen a la luz pública.

 

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