Central
Sábado 22 de Octubre de 2016

El verdadero espíritu clásico

Más allá de las presiones lógicas, hay ambiente para disfrutarlo en paz

Es una sensación térmica que ojalá se transforme en temperatura del clásico. La previa viene con la tensión acostumbrada pero para nada exagerada. Quizás porque no puede haber una presión desmedida cuando sólo van 6 fechas de un torneo. Tal vez porque están bastante equiparados en los pronósticos, porque el a priori banca viene por debajo de su techo y el a priori punto encima de su piso. Techo y piso fijados antes de que comience la temporada, vale aclarar. Tal vez también porque los conductores no le pusieron pimienta innecesaria en sus declaraciones, como habitualmente por otra parte. O porque los máximos responsables de los clubes dieron el ejemplo toda la semana con encuentros de muy buena camaradería, el mejor de ellos ayer en el diario La Capital que será reflejado en una nota imperdible en la edición de mañana. También por los referentes de cada deporte que abonaron la idea de convivencia en todas las ediciones de Ovación de esta semana previa.

Mañana, en el Gigante, le tocará el turno a los protagonistas principales dentro de la cancha y a los secundarios fuera de ella, que se hace extensivo al resto de la geografía ciudadana. Y no hay nada hoy que haga pensar en que no se viva de la misma manera, más allá de que será en un contexto de mucho más pulsaciones, que puede inducir a conductas equivocadas.

Se insiste, tampoco la realidad deportiva prevé desenlaces dramáticos, sea cual sea el vencedor o el vencido, o si termina en parda. Coudet precisa el triunfo porque es el que más necesita enderezar su presente y Osella porque, aunque no tenga nada que ver, se hace cargo de la racha negativa que persigue a Newell's ante Central, en victorias y goles. Pero ni siquiera está tan claro quién tiene más para perder y por eso mismo la presión está, como siempre, pero no tensa más de la cuerda como nunca. Hay clima entonces para disfrutar el verdadero espíritu del clásico, que es al fin jugarlo y aceptar sin más sus consecuencias.

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