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Miércoles 09 de Enero de 2008

El verano viene fatal

La impotencia no es buena consejera. Tampoco una sensación agradable, sobre todo si es efecto de lo que otros, y no uno, deberían hacer, o haber hecho, y no hacen.

La impotencia no es buena consejera. Tampoco una sensación agradable, sobre todo si es efecto de lo que otros, y no uno, deberían hacer, o haber hecho, y no hacen.

Pocos en Rosario (y buena parte del país) se salvan de los cortes de energía. Y a falta de soluciones, ya no hay funcionario a nivel provincial y nacional que se anime a ocultarlo: el verano viene fatal. A más temperatura, lógicamente, peor (de todos modos, conviene no olvidarse de que en invierno ocurre lo mismo, aunque los aparatos responsables de los picos de demanda y los consumidores sean otros).

Así que el problema es de todos y para todos, lo querramos o no: de clientes residenciales y comerciales que pagan el servicio, y de usuarios no clientes que no pagan el servicio pero lo necesitan igual.

Un problema no menor para los anónimos ciudadanos que tienen poca o mucha carne en la heladera, una botella de agua, gaseosa o champán, ventilador o aire acondicionado, computadora con la que trabajan, televisor, radio, lo que sea. El más pobre, al menos, alguna bombita para tener luz.

Entonces, cierto, los cortes ya son inevitables, las nuevas usinas están en construcción y las mejores intenciones siguen en marcha.

Pero lo que no se puede creer es que el vecino pase interminables horas a oscuras (en mi caso, como en el de miles, desde las 21 horas del 31 de diciembre hasta el mediodía del 1º de enero; desde las 10 del 4 de enero hasta la medianoche siguiente, y varios apagones más), sin lograr tener la menor información sobre lo que pasa.

¿No un hay funcionario de la EPE a quien le parezca mínimamente decente que uno pueda dejar su reclamo en algún lado? ¿O enterarse al menos de si el corte durará 1, 3, 10 horas o varios días?

¿No es un derecho mínimo, recontramínimo, saber si habrá que llevar lo poco o mucho que uno tiene en la heladera a la casa de un pariente o vecino? ¿si podrá o no hacer la fiesta de Año Nuevo en su casa? ¿Si a las vacunas refrigeradas habrá que tirarlas o no? ¿Si tendrá que ir a la farmacia para nebulizar al enfermo?

Por favor, algo, un poco, mínimo respeto. Que cuando uno deba pasar horas o días sin luz alguien se digne a tomar el reclamo u ofrecer algún dato. Miren lo poco que se pide: ¡al menos un contestador que informe! Lo que no se banca más, lo que no debería bancarse nadie ya, es tanto desprecio.

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