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Martes 13 de Enero de 2015

El vacío en las calles y el malhumor de la sociedad

La partida de las fuerzas federales dejó un vacío palpable en las calles desde fines de 2014, tanto en los barrios más desprotegidos como en el centro de la ciudad. 

La partida de las fuerzas federales dejó un vacío palpable en las calles desde fines de 2014, tanto en los barrios más desprotegidos como en el centro de la ciudad. Hay pruebas irrefutables: los índices de delitos violentos que sufre Rosario crecieron desde entonces. En los primeros días del nuevo año se superó la decena de muertos. Y se multiplicaron los asaltos, robos a comercios y entraderas a viviendas.

El repliegue de gendarmes y prefectos parece haber afectado la restañada sensación de contención por parte del Estado que venían experimentando los rosarinos.

Es que la presencia de esos agentes contó con un bonus: el tiempo necesario para completar la formación de jóvenes policías destinados a suplir los patrullajes de las fuerzas federales. Pero, a la luz de los hechos consumados, el enroque de uniformados terminó potenciando las dudas.

La intendenta tomó nota y exteriorizó su inquietud a la Casa Gris. A su vez, empresarios rosarinos fueron más allá y reclamaron ante la Secretaría de Seguridad nacional. Hasta la semana pasada, Mónica Fein aspiraba a que Sergio Berni al menos garantizara la continuidad de la actual dotación de gendarmes y prefectos —mil agentes— en la ciudad. El malhumor social que generan los déficit de gestión siempre acelera los tiempos.

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