La ciudad
Lunes 28 de Noviembre de 2016

El único lanchero que usa muelle legal reclama igualdad de condiciones

Carlos Pederzzini, que zarpa de Costa Alta y de La Fluvial, dice que los embarcaderos clandestinos no son un secreto para nadie

El único lanchero que quedó en pie para trasladar pasajeros en embarcaciones grandes hacia las islas (de los seis o siete que alguna vez supieron ser), Carlos Pederzzini, sostiene que las reglas en el río no son las mismas para todos. El empresario confirmó la situación reflejada por una nota en la edición de ayer de LaCapital respecto de que hay lanchas que zarpan cargadas de gente desde distintos puntos de la costa no habilitados como muelles. " Eso es competencia desleal", aseguró el lanchero, una realidad que dijo haber denunciado una y otra vez en reuniones con funcionarios municipales y de la Prefectura Naval.

Hoy por hoy, Pederzzini es el único jugador que quedó en pie en el sector de operadores de pasajeros: tiene dos lanchas con capacidad para 160 y 250 personas en La Fluvial, donde paga un canon "bastante alto" para zarpar hacia los paradores Vladimir y Dejá Vu (ambos sobre El Banquito), y otra embarcación de apenas 65 plazas que sale del muelle de Costa Alta rumbo a Isla Verde.

En ese espigón no paga canon. "Faltaría más", ironizó.

Ocurre que hace ya más de una década, el municipio obligó a las lanchas que zarpaban con pasajeros desde el playón seco de la Rambla Catalunya (en el extremo norte de la playa pública, metros antes de La Florida) a mudar su operación al muelle de Costa Alta, ubicado un kilómetro más adelante.

Los lancheros siempre dijeron que esa mudanza los había "liquidado": que los pasajeros no se avinieron al cambio, que el transporte público no los llevaba hasta allí y que esas condiciones los estaban fundiendo.

Pero aunque los paradores de las islas ubicadas frente al norte de Rosario, con distinta suerte según las temporadas, siguieron recibiendo visitantes, los cruces se fueron reduciendo paulatinamente a su mínima expresión.

Ayer, sin ir más lejos, la lancha El Progreso había trasladado a unos 200 pasajeros hacia Isla Verde, contó el patrón de la embarcación, Daniel Suárez, quien recordó que cada año se requiere una gran inversión para pintar y acondicionar la nave, y para dotarla de todas las condiciones de seguridad obligatorias. "Hay más de un chaleco salvavidas por pasajero", graficó, un elemento que ronda los 600 pesos.

En cambio, según denunció Pederzzini, las lanchas que trasladan a la gente desde muelles no habilitados —como los que funcionan a la altura de la bajada Escauriza, el final de la Rambla y sobre la desembocadura del Ludueña, entre otros— tienen capacidad para llevar "a unas 8 o 10 personas y a veces levantan hasta el doble", aseguró el empresario.

"Se esconden de la Prefectura y la Municipalidad nunca sabe nada", dijo, pese a que en sucesivas reuniones ha pedido "igualdad de condiciones". Es decir, que si las otras lanchas zarpan desde esos puntos "porque claramente los pasajeros los prefieren", también él pueda hacerlo.

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