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Martes 23 de Diciembre de 2008

El tiempo se puede detener

Es una coincidencia peligrosa. Cuando un amigo y una ex novia me recomiendan el mismo disco me preocupo. A tal punto que lo compro. Voy a la misma disquería donde alguna vez pedí, digamos, el último de Led Zeppelin o el primero de Peter Gabriel. Epa. Cómo pasó el tiempo. Pero el tiempo se puede detener.

Es una coincidencia peligrosa. Cuando un amigo y una ex novia me recomiendan el mismo disco me preocupo. A tal punto que lo compro.

Voy a la misma disquería donde alguna vez pedí, digamos, el último de Led Zeppelin o el primero de Peter Gabriel. Epa. Cómo pasó el tiempo. Pero el tiempo se puede detener.

–¿Cómo dice?

–Sí sí sí. No lo digo yo, lo dice el gallego del disco.

–¿Gallego? ¿Qué gallego?

–Español quiero decir. Es español y no gallego pero usted me entendió, ¿no? Se llama Nacho Vegas. Y la banda dos, el surco dos del lado uno del vinilo inexistente se llama así: “El tiempo se puede detener”. Qué canción, mi Dios.

–¿Mi Dios?

–Sí, mi Dios. Es impresionante. Y le cuento, España me dio primero a sus poetas:  Machado, Lorca, Hernández, Salinas, Alberti. Y después me regaló a Paco Ibáñez, a  Víctor Manuel, a Patxi Andion, a Serrat. Antes de morirse a principios de los setenta, mamá compraba hasta las recopilaciones que incluían temas repetidos del catalán. Pero esa es una historia conocida.

–Sí. Aunque lo conocido ya no es tan conocido. Usted me puede tararear: “Llueve/ detrás de los cristales/ llueve y llueve./ Sobre los chopos medio deshojados,/ sobre los pardos tejados,/ sobre los campos/ llueve” como si fuera el Himno Nacional, pero los pibes escuchan cumbia villera.

–No importa. Que aprendan. Yo aprendí también, yo busqué, sigo buscando. O qué cree que le estoy diciendo. Este disco de Nacho Vegas es maravilloso.

–¿Qué disco? ¿Hay discos, todavía?

–Pero claro que hay discos, y también hay libros aunque parezca mentira. Se llama “Manifiesto desastre”. Mamita.

–¿Mamita?

–Sí. Mamita. Cómprelo y me cuenta.

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