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Miércoles 25 de Julio de 2012

El tiempo no para

Deckard es un Marlowe de los 80, pero para él, como para los replicantes de "Blade Runner", los años no cuentan.

Deckard es un Marlowe de los 80, pero para él, como para los replicantes de "Blade Runner", los años no cuentan. Hace casi ochenta años Chandler le daba vida a su detective, un tipo curtido, inteligente, torturado. Y Deckard, de Philip Dick, con su tecnología y sus ciudades eternamente en penumbras y con el aire irrespirable, no tenía nada que envidiarle a Marlowe, aunque el detective viviera en una muy soleada Los Angeles, opuesta a la de Deckard. Los dos andaban esquivando balazos, intentando hacer menos miserables sus vidas. Los dos tenían un tono desangelado para contarlas. Pero ambos, a pesar de sus desgracias, generaban idéntica empatía. Ambos son producto de la literatura y forman parte de un panteón privilegiado de personajes, sean Deckards o Marlowes; Karamozovs, Valjeans o Aschenbachs, que, como tantos otros, representan la fragilidad humana.

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