Escenario
Miércoles 17 de Agosto de 2016

El terror está en el aire y ahora llega por Wi Fi

Mañana se estrena "El pulso", el filme sobre la novela de Stephen King, que propone una infección humana global a través de los celulares.

En 2006 el escritor Stephen King publicó "Cell", una novela de terror apocalíptica con temática tecnofóbica. Después de diez años se estrena mañana en Rosario su versión cinematográfica con el título "El pulso". Dirigida por Tod Williams ("Actividad paranormal 2"), el nuevo filme propone una idea inquietante como es la transmisión de un pulso electrónico que infecta a los usuarios de teléfonos celulares y los transforma en asesinos violentos e impredecibles.

Tras coincidir en "1408", basada en una historia de actividad paranormal escrita por Stephen King -uno de los autores más prolíficos en el género de terror y suspenso (ver aparte)-, John Cusack y Samuel Jackson vuelven a trabajar juntos ahora en una trama apocalíptica. Todo comienza cuando un pulso misterioso comienza a transmitir, a través de las redes de celulares, una señal que provoca una rabia homicida que como consecuencia desata el caos en el mundo en pocas horas. Boston se encuentra en llamas. Allí Clayton Riddell (Cusack) un novelista, se une con un conductor de tren, Tom McCourt (Jackson) en su intento de salir de la ciudad por los túneles del metro. A cada paso tendrán que defenderse de los zombies que los acechan.

Según Williams, lo que le atrajo de la historia es su vigencia y la expansión de las comunicaciones. "Hay cerca de 6 billones de personas utilizando la telefonía móvil en el mundo, esto es cerca del 80 por de la población global. Nuestra relación con estos dispositivos es increíblemente intimidante. Estos han cambiado el modo de entender el espacio, el tiempo, la comunidad e incluso la propia existencia. En resumen, nos han cambiado por completo. Los resultados positivos de esta transformación humana son celebrados y vendidos en locales comerciales plagados de éxtasis por el consumo de lo nuevo y la extravagancia, sumado a una idea, en principio, atractiva: el concepto de conexión constante total y universal".

Sin embargo, esa hiperconectividad mundial tiene sus matices para el director. "Comencé a tener más conciencia de la oscuridad y el riesgo de muerte que provocan estas «glorias». Stephen King se percató de esta invasión global lenta en 2006, hecho que se fue transformando en un cataclismo. La película trata acerca de la aniquilación del individuo, de la destrucción del ser humano en el planeta Tierra y dentro de sí mismo. Es una guerra entre el individuo y una colectividad, pero lo realmente interesante es que va más allá de un planteo épico o visceral, éste es un argumento existencial".

Sin respuestas. Para el cineasta, el filme no intenta dar una respuesta a las inquietudes que puede generar ese exceso. "La película nunca hará que esto sea más fácil, sino que plantea preguntas para que el público se incline hacia adelante en sus butacas para dar respuestas y, por lo tanto, casi distraído, experimente algo aterrador y a la vez emocionante; algo que luego discutirán al salir de la sala mediante Facebook, Twitter o mensajes de texto en sus celulares", ironizó.

Williams aseguró que la novela tiene el atractivo de las narraciones clásicas. "«Cell» es un cuento apocalíptico, con visiones de pesadilla ¿Por qué amamos tanto estas historias? ¿Por qué nos fascinan las imágenes que en principio son terroríficas? ¿Por qué queremos asustarnos y sentir miedo? Rebecca Solnit, en su libro «El Paraíso construido en el infierno», tiene una sorprendente y perceptiva respuesta: «El desastre podría considerarse un choque entre los principios de compasión por todos los seres y el abandono de la ilusión, de tomar conciencia de lo efímero»".

"Para hacer esta experiencia más auténtica e inclusiva para una generación que usa diariamente la cámara de sus teléfonos celulares para grabar sus propios videos, empleamos algunos métodos similares a los utilizados en películas como «La noche más oscura» o «En la mira», donde el realismo y el esteticismo pueden coincidir", completó el director.

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