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Domingo 02 de Octubre de 2016

El teatro

"En el Berlín nos expresábamos con total libertad". Las palabras pertenecen a Miguel Franchi, un histórico referente del teatro y humor de la ciudad. Si bien la palabra "experimental" no lo convence, asegura que "muchos actores tuvieron su espacio para poder probar cosas que en otros lados no se permitían". El teatro fue central en los comienzos del bar. Franchi relata que incluso llegó a dar clases los sábados por la tarde en el sótano. "Nos preguntábamos por qué lo hacíamos, ya que no eran rentables ni para el bar ni para nosotros. Creo que eran las simples ganas de estar ahí en ese momento", reflexiona el actor que da vida a Germinal Terrakius. "Representó un lugar de reunión de la noche para estudiantes, artistas y público de todo tipo", narra, y revela que necesitaban un lugar así "porque terminadas las funciones nos quedábamos toda la noche bailando y hablando con amigos". Compara al bar con lo que eran las peñas de la época por "la diversidad de espectáculos que se sucedían" y por la cercanía que había con el público. "Tengo preferencia por los espacios donde la gente pueda tomar y comer. Nos gustaba que el tipo esté tomando cerveza y relajado; salíamos al escenario cuando todos ya se habían tomado un par de porrones", memora y sonríe.

"En el Berlín nos expresábamos con total libertad". Las palabras pertenecen a Miguel Franchi, un histórico referente del teatro y humor de la ciudad. Si bien la palabra "experimental" no lo convence, asegura que "muchos actores tuvieron su espacio para poder probar cosas que en otros lados no se permitían". El teatro fue central en los comienzos del bar. Franchi relata que incluso llegó a dar clases los sábados por la tarde en el sótano. "Nos preguntábamos por qué lo hacíamos, ya que no eran rentables ni para el bar ni para nosotros. Creo que eran las simples ganas de estar ahí en ese momento", reflexiona el actor que da vida a Germinal Terrakius. "Representó un lugar de reunión de la noche para estudiantes, artistas y público de todo tipo", narra, y revela que necesitaban un lugar así "porque terminadas las funciones nos quedábamos toda la noche bailando y hablando con amigos". Compara al bar con lo que eran las peñas de la época por "la diversidad de espectáculos que se sucedían" y por la cercanía que había con el público. "Tengo preferencia por los espacios donde la gente pueda tomar y comer. Nos gustaba que el tipo esté tomando cerveza y relajado; salíamos al escenario cuando todos ya se habían tomado un par de porrones", memora y sonríe.

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