Ovación
Lunes 15 de Agosto de 2016

El TC de las grandes convocatorias

Unas 60 mil personas desbordaron el óvalo de Rafaela, mostrando que la pasión por el Turismo Carretera está intacta.

Siempre los organizadores hacen cálculos más optimistas que reales. Pero hay que decir que las 60 mil personas que estimaron para esta 10ª cita del año en Rafaela fueron difíciles de objetar. El autódromo que pertenece a Atlético de Rafaela lució completo, como nunca. Para todo aquel que es habitué a esta carrera, no pudo llamarse a engaño. Una multitud rodeó al óvalo desde el mismo viernes y sábado, en una jornada que contó con muchos condimentos convocantes para llegar a ese resultado. Y eso que en los Juegos Olímpicos otros deportes que compiten en la preferencia no futbolística la rompieron como para quedarse frente a la TV.

La abstinencia de TC (no se corría desde el 26 de junio en Concepción del Uruguay), el fin de semana largo y la promoción que se hizo sobre el millón de pesos al ganador, aunque difícilmente eso haya supuesto una maniobra de más de algún piloto, fueron el combo perfecto para reunir a esa multitud, que hasta llegó a preocupar a algunos pilotos. Como Matías Rossi, quien ya el sábado advertía por más control, porque el público se metía en cada box, donde siempre puede haber riesgos de accidente, o hasta porque alguien se lleve algo que no es suyo. No pasó de eso, por suerte, y la fiesta se vivió a full, con la infaltable y temeraria invasión tras la victoria de Mariano Werner, cuando el entrerriano debió apretar el pedal de freno un par de veces cuando a fanáticos desubicados se les ocurrió sacarse una selfie, obviamente de espaldas a su paso.

No faltaron caras conocidas, como las del gobernador Miguel Lifschitz, quien apenas minutos antes de que los autos salieran a pista para la final se paseó junto al intendente rafaelino Luis Castellano por calles de boxes y se paró frente al de los pilotos zonales. Al único que no pudo saludar fue a Facundo Ardusso porque justo no estaba en el lugar. Al Tati Angelini y a Nico González les deseó suerte y no se inmutó cuando el rafaelino le prendió el motor justo cuando le dio la espalda. Mientras que el que dio el cheque simbólico del millón de pesos a Werner fue Jorge Rial, el conductor estrella de América que televisó por primera vez una final de TC.

Las quejas por la escasez y el mal cuidado de los baños y una desconcentración a marcha muy lenta por la ruta 34, por la cantidad de semáforos en el paso por la ciudad, que en realidad debieron estar en intermitente, fueron la nota discordante de un show impresionante, en el que la pasión de los fierreros superó una vez más todo lo demás.

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