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Viernes 31 de Mayo de 2013

El Tata tuvo su revancha

En un mano a mano con este diario a mediados de enero en Mar del Plata, Martino se animó a abrir su corazón...

En un mano a mano con este diario a mediados de enero en Mar del Plata, Martino se animó a abrir su corazón, a mirar hacia atrás y a poner sobre la mesa su condición de ídolo. “Después del 86 quedé  escéptico, y no hay muchas cosas que me sorprendan dentro del fútbol”, apuntó el Tata en relación a las acusaciones que sufrió tras la derrrota con Boca en la final de la Liguilla. “Desde aquello empecé a  sentir que en cada cosa que hacía estaba demostrando algo. Me marcó porque me pareció muy injusto”, se expuso aún más. “Y si me preguntan cuál fue el hecho que me marcó más en mi carrera, fue esa  Liguilla”, confesaba café de por medio. En su rol de jugador tuvo un primer desquite con la final del 91 en el barro de la Boca. Más allá de la descalificadora plancha de Moya que lo sacó en el último partido, pudo darse el gusto de dar una vuelta olímpica en la mítica Bombonera. Un logro histórico para el futbolista que más veces (509) vistió la rojinegra. Y ahora como director técnico rojinegro, en su versión aún  más elevada, su carrera le sigue deparando escenas de reconocimiento, recomposición y pleitesías. El miércoles, liderando un equipo que ya es considerado como el mejor del país, dejó afuera a Boca de la  Copa Libertadores y se instaló entre los cuatro mejores de América. Con referentes que regresaron para dar muestras de amor por los colores de cuna. Y con un compromiso innegociable con un estilo de  juego que le permite pelear en tres frentes. El Tata inventó este Newell’s que inspira, gana, sorprende y sueña. Y el fútbol le está demostrando que sabe dar revanchas y cicatrizar heridas.

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