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Sábado 17 de Octubre de 2009

El tango tiene pista en la escuela

Maite es decidida, lleva a su compañero a la improvisada pista de baile que no es otra cosa que el patio de la escuela. Pero Uriel enseguida sale a explicar que aquí "el que marca el paso es el varón y la mujer se deja llevar". Los chicos no pasan los 12 años, pero ya tienen en claro de qué se trata el tango. Todo gracias a un taller que funciona desde 1994 en su escuela, la Nº 1.279 Brigadier López.

Maite es decidida, lleva a su compañero a la improvisada pista de baile que no es otra cosa que el patio de la escuela. Pero Uriel enseguida sale a explicar que aquí "el que marca el paso es el varón y la mujer se deja llevar". Los chicos no pasan los 12 años, pero ya tienen en claro de qué se trata el tango. Todo gracias a un taller que funciona desde 1994 en su escuela, la Nº 1.279 Brigadier López. Nada para pasar por alto, en especial cuando esta expresión ciudadana hace menos de un mes fue declarada por la Unesco patrimonio cultural de la humanidad.

La escuela está ubicada en pleno barrio "La carne", tal como se lo conoce al vecindario de Laprida al 6.300. Recibe a diario a unos 700 chicos que cursan desde el 1º al 7º grado. Y como pasa en muchas aulas rosarinas las dificultades económicas y la falta de recursos conviven a diario con bellos proyectos educativos.

Una de estas ideas es la de "enseñar a bailar tango a los chicos y hacerles conocer esta manifestación cultural", tal como dice el profesor Rubén Juárez (su nombre es una feliz coincidencia con el famoso bandoneonista y cantautor), mientras termina de acomodar el equipo de música.

La paciencia del docente es infinita, porque las clases se dan una vez a la semana en el horario del mediodía, entre turno y turno y cuando los chicos salen del comedor. Hay que esperar que lleguen y se organicen para arrancar. Los que asisten van desde 2º a 7º grados, no son muchos por ahora.

Pero para no seguir con tanto chamuyo, el profesor los invita a bailar. Los chicos aceptan entusiasmados. A Luis le gusta "el gancho", uno de los pasos más conocidos, a Chiara "el sanguchito" (también llamado "la mordida"), una figura en la danza del tango en la que el bailarín atrapa con los dos pies uno de los de su pareja.

"Yo aprendí viendo bailar a mi papá", cuenta Shirley, la más grande del grupo y fascinada con la figura de "la bicicleta". Para que no queden dudas, regala una demostración de lo aprendido.

En el taller también están Emmanuel, Brandon, Virginia y Caterine. Todos van y vienen con amagues en el patio escolar, se turnan en parejas y aceptan gustosos las órdenes del profesor que los conduce, mientras la música los invita a moverse a ritmo milonguero.

Experiencia pionera

"El tango en la escuela" se llama el proyecto que desde 1994 se implementa en la 1.279. Tiene su parte práctica en los ensayos y también sus clases teóricas, donde se conoce más sobre los orígenes rioplatenses de esta manifestación nacida del diálogo cultural.

En las clases, los chicos aprenden a moverse, a disfrutar de la danza al tiempo que escuchan las letras de canciones como "La cumparsita", "El choclo", "Adiós muchachos", "Caminito", "El día que me quieras", "Cambalache" y "Gira gira", entre otras.

El encargado de llevarlo a la práctica, Rubén Juárez, es también maestro de grado, estudió teatro y es profesor de tango y bailarín profesional. Dio clases del baile en el país y en el exterior. Puede afirmarse: un catedrático en la materia.

El docente tiene un compromiso humano y profesional con la escuela. La considera clave "para conservar, enriquecer y transmitir la cultura", pero también para generar otras "oportunidades donde más se necesita, más hacen falta" abrir espacios comunicativos y de expresión.

No pasa por alto los motivos pedagógicos: "El tango favorece el desarrollo de aptitudes físicas y motrices, también ayuda a estar atentos, a prestar atención, a recordar y a ejercitar la memoria a través de los pasos".

En algunas oportunidades el Concejo Municipal auspició el taller. Pero para darle continuidad y sumar más integrantes, necesitan más ayuda.

Es que el espacio se sostiene "a puras ganas". Una de las vicedirectoras, Mónica Cachia, no tarda en hacer el pedido: "Necesitamos algún subsidio, para costear las fotocopias de los apuntes, comprarle ropa apropiada a los chicos para que puedan bailar en los actos escolares".

Profesor y vice aseguran que la escuela es pionera en esta iniciativa. Y es para creerles. Todo indica que las experiencias de enseñanza del tango en la primaria siempre han dependido de clases temporarias o talleres ocasionales. No en forma sistemática como el de la 1.279.

Alfabetización plena

Desde el Ministerio de Educación de Santa Fe aseguran que "alientan estas iniciativas". "Pensamos que la alfabetización no se logra sólo con leer y escribir, sino en los lazos que se puedan hacer con otras expresiones", dice el director provincial de Programas Especiales, Guillermo Ríos, también un reconocido pedagogo.

Además de la ley nacional de tango que promueve un lugar de la danza en la enseñanza, la norma de educación nacional (artículos 13 y 17) habla de la necesidad de "fortalecer la identidad nacional, abierta a los valores universales", además de "reconocer las distintas manifestaciones de la cultura". Y por si fuera poco, el 30 de septiembre pasado, la Unesco otorgó al género rioplatense el estatus cultural protegido, en otras palabras lo considera un patrimonio cultural de la humanidad.

Sin dudas, el tango tiene pista firme para seguir haciendo pie en las aulas.

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