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Sábado 12 de Diciembre de 2015

El taller donde los chicos disfrutan de la matemática como si fuera un recreo

Lo organiza la Escuela Nº 60 Mariano Moreno. Está coordinado por una profesora de la UNR, mamá de una alumna, y por estudiantes universitarios.

¿Se puede vivir la matemática como un recreo? Una experiencia sostenida durante todo el año por la Escuela Nº 60 Mariano Moreno demostró que sí. Se trata de un taller que prepara a chicos y chicas para participar en las olimpíadas de la disciplina. Lo coordina una mamá y profesora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), apoyada por estudiantes del profesorado, maestras, directivos y cooperadora. Un espacio donde todos hablan en plural, siempre de logros y desafíos colectivos.

Mariela Cirelli es docente del profesorado de matemática que dicta la Facultad de Ingeniería de la UNR, también mamá de una alumna de la Mariana Moreno. Consideró que podía participar de la vida escolar aportando lo que sabe y así propuso organizar un taller para los alumnos que quieren participar de las Olimpíadas Matemática Ñandú, los certámenes matemáticos nacionales destinados a las escuelas primarias. El taller se convirtió en una espacio de encuentro y trabajo los lunes al mediodía de cada semana. Los que van a la mañana a clases se quedan un rato más y los del turno tarde entran antes. A nadie le pesa prolongar el tiempo escolar porque dicen una y otra vez que se divierten resolviendo problemas.

"La idea del taller es que cada uno pueda hacer una resolución diferente a los problemas que les planteamos, porque si les decimos qué es lo que deben hacer les vamos matando el ingenio, las ganas de descubrirlo", explica la coordinadora del espacio sobre una de las estrategias que sostiene el espíritu de ese trabajo. Otra es que cada participante pueda sentir que cada desafío es una oportunidad de superación: "Hoy no me salió, mañana me saldrá". Y subraya que el hincapié está puesto en que hay que seguir más allá de los resultados de la olimpíada, ya que no se trata de entrenarse sólo para competir.

Solidario y colectivo. El taller de matemática de la Moreno es una prueba de que es posible construir conocimientos en forma solidaria y colectiva. La profesora Cirelli dice que para ella es una forma de devolver lo que le enseñó la universidad pública. Pero también están los estudiantes de los profesorados que vieron aquí una posibilidad concreta de práctica profesional. Son Agustina Basso, Marianela Bozzo, Martín Alegre y Lucía Schaefer, quienes definen su tarea en el taller como de acompañamiento. "Venimos a ayudarlos a resolver problemas, no a enseñarles el resultado", coinciden en sus comentarios y dicen que muchas veces están sorprendidos por las soluciones que encuentran los chicos.

También participan de ese trabajo cooperativo la directora Rita Gardellini, más que satisfecha por dirigir una escuela primaria que es sede de las etapas intercolegiales de la Olimpíada Ñandú; y las vicedirectoras Marcela Mogueta, María Teresa Perrone y Gabriela Nonino. También están otras dos maestras que se suman a este trabajo necesario y que no siempre sale a luz o se conoce: Marcela Varela y Marcela Bordoni. Desde la inscripción a las distintas instancias hasta la gestión para garantizar que los chicos participen aún fuera de la ciudad, todo pasa por este compromiso. Además, todas agradecen y destacan el apoyo que siempre tienen de la cooperadora escolar.

Buena respuesta. Tanto abrazo que acompaña estos aprendizajes tiene respuesta en los chicos. "Me parece una idea muy buena la que tuvieron de hacer este taller, no en todas las escuelas se hace por más que participen de las olimpíadas. Yo lo agradezco porque sin este taller no hubiese pasado ninguna instancia". Quien habla es Agustín Gurvich, de 5º grado, sentado cerca de la ventana del salón de clases. Primero repasa en detalle cómo es un día en ese taller: "Almorzamos algo, subimos, nos dan unas fotocopias con ejercicios que debemos hacer. Si no entendemos podemos consultar. Pero acá se trata de entender y hacerlo".

Agustín Musillo es el único del grupo que logró una mención en la instancia nacional de la OMA Ñandú. No lo dice él, lo valora el grupo de compañeros, porque otra vez lo que hacen prevalecer es el sentido de logros colectivos. Agustín diferencia lo que son "las clases normales de matemática" de aquellas de resolución de problemas que proponen la preparación para la olimpíadas: "En las clases normales nos enseñan un camino que dice «esto se hace así y así», en cambio acá, en el taller, cada uno tiene una forma de hacer las cosas, podés consultar con tus compañeros". Y cuenta a manera de anécdota y recomendación qué le pasó una vez en un examen olímpico: "Me encontré con un problema que no me salía, que estuve mucho, mucho, porque la verdad es que hay que pensar y ponerse a ver cómo es . Si decís «me rindo» no vas a poder nunca!".

Lautaro Cena y Ciro Thompson, también están en 5º grado y piden la palabra para opinar. Lautaro destaca que lo bueno es que "cada uno tiene soluciones y todas valen" al momento de analizar cómo se resuelven los problemas. Ciro, por su lado, quiere hacer notar que también es posible "aprender en forma divertida" tal como ocurre en esos encuentros.

También valores. El taller de matemática supera las metas de enseñar a pensar problemas y entrenarse para participar en las olimpíadas. Eso lo hace notar Aldana Monteagudo, de 5º grado, quien asegura que se siente muy bien con esas clases, que no se viven como las más tradicionales y conocidas, sino más bien "como un recreo". "Y lo que veo EM_DASHsorprende Aldana con sus reflexionesEM_DASH es que podemos aprender formación ética y ciudadana, porque cuando no te sale un problemas podés compartirlo con los amigos o bien pedirles ayuda a los profesores. Aquí trabajamos todos juntos y usando diferentes capacidades para poder hacer los problemas. Yo aprendo junto a mis amigos".

Las certámenes de matemática son impulsados por la Fundación Olimpíada Matemática Argentina (OMA) que reúne año a año a miles de estudiantes de todo el país. Tiene una edición pensada para los estudiantes de la secundaria y otra, conocida como Ñandú, dirigida a los chicos que cursan entre el 5º y el 7º grado de la escuela primaria. Alrededor de estas olimpíadas se mueven para garantizarlas, como ocurre en la Escuela Moreno, muchas voluntades de maestras, padres y cooperadores.

La trayectoria de la enseñanza

Marcela Bordoni comenta que proyectan para el año que viene entusiasmar a los chicos del primer ciclo (de 1º a 3º grados) para participar de la Olimpíada Charito (así se llama al pichón de Ñandú). Bordoni es docente con una amplia trayectoria en la enseñanza de la matemática y en la preparación para las olimpíadas. Entre sus ex alumnos, figuran estudiantes que han llegado a instancias internacionales de participación y que en la actualidad se suman de manera desinteresada a colaborar con la escuela. Cuenta que desde su experiencia de trabajo siempre trató de hacer esta enseñanza  de “una forma más divertida”.
  El último día del taller del ciclo 2015, estaban presentes los chicos y chicas de 4º grado: Valentina Raillon, Inés Caussi Marcuzzi, Agustina Obredor, Parron Saim y Victoria Blengino. De 5º grado, Maitena Severino, Lautaro Cena, Agustín Gurvich, Leonel Sacomano, Ciro Thompson, Franco Marsilio, Aldana Monteagudo y Agustín Musillo. Agustín es quien llegó a la instancia nacional de la olimpíada realizada en Mar del Plata, donde logró una mención de honor por su participación. También participó de esa charla para contar detalles del taller Facundo Marcuzzi, de 7º grado.
 

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