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Domingo 26 de Enero de 2014

El sueño de un futuro sin murales

El hombre no lo dudó. Sacó la cama de dos plazas a la vereda, la instaló abajo de un árbol e intentó encontrar algo de respiro en las incandescentes veredas de Oroño al 4000

El hombre no lo dudó. Sacó la cama de dos plazas a la vereda, la instaló abajo de un árbol e intentó encontrar algo de respiro en las incandescentes veredas de Oroño al 4000. Fue en el atardecer del jueves pasado, cuando la sensación térmica marcó 46,1º y Rosario se cocinó a fuego lento.

La imagen, que ilustró la tapa de La Capital del viernes, fue el epílogo de una ola de calor en la que la EPE, para no perder la costumbre, volvió a mostrar sus deficiencias y a dejar a miles de rosarinos sin luz.

Quienes tuvieron suerte fueron los que huyeron del horno en las playas de la zona norte. Allí, la colocación de pastillas de cloro parece haber sido la gran solución para alejar a las hambrientas palometas de los bañistas. Al menos estos días funcionaron y las primas lejanas de las pirañas no pudieron hacer de las suyas.

Saludable fue además que esta semana se anunciaran planes como el Progresar. Esta iniciativa del gobierno nacional tiene el claro objetivo de darles mayores oportunidades a quienes no las tienen. Consiste en una beca de 600 pesos que se les otorgará a jóvenes desempleados de entre 18 y 24 años, a los cuales se les exigirán certificados de estudios en curso para acceder al beneficio. En sólo dos días, 28 mil personas solicitaron información sobre las mismas.

En Santa Fe el año pasado se lanzó el plan Vuelvo a Estudiar. Se presentó como una de las políticas pensadas para garantizar la inclusión educativa destinada a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Como experiencia piloto se llevó adelante en cinco ciudades de la provincia, entre ellas Rosario.

Sólo aquí, el plan (que contempla localizar a los jóvenes que dejaron sus estudios, llevarlos al colegio y acompañarlos con tutores durante todo el proceso de aprendizaje, dentro y fuera de la escuela) logró que más de 430 chicos volvieran a estudiar. Este año, la iniciativa se implementará en toda la provincia.

Como se ve, este es uno de los tantos ejemplos en los que los gobiernos nacional y provincial van en el mismo sentido. Una muestra más de que el progresismo no es excluyente de un partido o corriente política. Es pensar que sólo con inclusión e igualdad de oportunidades se puede aspirar a tener un futuro. Políticas a largo plazo que intentarán que no se repita este presente de violencia y disgregación social.

Un presente que estremece. El miércoles hubo en Rosario cinco crímenes en menos de 24 horas. Y en La Granada, el barrio que se alza detrás del casino, alguien pintó un mural con la cara de uno de los delincuentes sobre el que pesan varias muertes. Un hombre que de la mano del narcotráfico y delitos conexos construyó un imperio. Murió como vivió, preso de la violencia extrema. Acribillado por un sicario. Sin embrago, algunos le rinden homenaje.

A varias cuadras de allí, en el noroeste, barrio Industrial, se la vio esta semana a la intendenta Mónica Fein. Llegó con parte de su gabinete para observar la apertura de calles que se está realizando en la zona con un claro objetivo: lograr que un centenar de vecinos tengan dignidad. Esa apertura significa conectarlos con la ciudad, integrarlos. Darles la posibilidad de que una ambulancia llegue hasta sus hogares o que un colectivo pase al menos a 100 metros. Lo mismo se hizo en La Tablada y hace años en La Lata.

Detrás hay una meta: inclusión. El mismo eje persigue el plan provincial que intervendrá en 20 barrios considerados críticos de Rosario con políticas sociales, de infraestructura básicas y socio-educativas.

No es menor que se haya destinado a este programa una inversión bianual de 4 mil millones de pesos, una cifra que sin dudas pone de relevancia el rol que la provincia le dará este año y el siguiente a la problemática social. El mismo esfuerzo que el gobierno nacional imprime al lanzar un programa como el Progresar, o al seguir priorizando un plan social como la Asignación Universal por Hijo.

Sólo profundizando ese camino en Rosario no florecerán más murales con las caras de delincuentes. El trayecto es duro, pero es saludable que se lo transite.

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