Escenario
Domingo 15 de Mayo de 2016

El show del 93 que sigue ahí, entre la cabeza y el corazón

Hay momentos que permanecen intactos en la memoria. Pueden ser trágicos o inmensamente felices, trascendentales o apenas superfluos, pero están ahí, entre la cabeza y el corazón.

Hay momentos que permanecen intactos en la memoria. Pueden ser trágicos o inmensamente felices, trascendentales o apenas superfluos, pero están ahí, entre la cabeza y el corazón. Van por esa ruta sin pagar peaje, van y vienen. El show de Paul McCartney en River, ese sábado 11 de diciembre de 1993 fue inolvidable para mí. Y aquí es imposible no hablar en primera persona. Porque yo era un treintañero que estaba en el modo inicio. Porque en ese 1993 había escuchado la palabra papá por primera vez, porque terminaba de aprobar mi primer año en Comunicación Social, comenzaba a escribir en este diario y me publicaban la primera nota en la sección Espectáculos, y como si fuera poco era la primera vez que iba a ver un beatle en mi vida. Encima me reencontraba con amigos, que hoy son hermanos de la vida: Osvaldo Zampa y Reinaldo Castello. Con Reinaldo, justamente, fuimos a ver a Paul ese sábado. Me acuerdo que en el viaje de ida, en su auto, los dos solos, me contó con lujo de detalles cómo fue la muerte de su padre. Moqueamos como cuando éramos dos chicos en calle Iriondo y creo que ni se nos ocurrió pensar la alegría que vendría después en el show que íbamos a ver. Recuerdo que cuando le dije que lamenté no poder ir al velorio, vaya uno a saber por qué motivo, él sabiamente me respondió: "Vos igual estuviste ahí". Me mató. En el show pasó algo extraño. Paul arrancó con "Drive my car" y fue tanta la locura de la gente que lo perdí a Reinaldo. Lo busqué mil veces, pero fue imposible. Había 60 mil almas esa noche. Cerca del final, nos encontramos en "Hey Jude", nos abrazamos como si hiciera años que no nos veíamos. Nunca se lo dije, pero al recordar esa noche me doy cuenta que en las más de dos horas de show en las que no vi a mi amigo, sentí lo mismo que me dijo en el auto: "Vos igual estuviste ahí". Hay momentos que permanecen intactos en la memoria. Y una melodía de los Beatles, una vez más, figura en los créditos de la banda de sonido de mi vida y de la tuya. Y de tantos más.

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