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Domingo 23 de Octubre de 2016

El Señor de los Milagros

Cerca de 500 residentes peruanos se vestirán hoy con túnicas moradas y marcharán en procesión por el centro de la ciudad llevando en andas un Cristo moreno. Religiosidad popular e identidad de una colectividad con fuerte arraigo en estos pagos.

Apenas asomaba el mes de octubre Milton Camero se ponía la túnica color púrpura y no se la quería sacar por nada del mundo. Tenía seis o siete años y la capa lo hacía sentir un superhéroe. Un juego de niños debajo del cielo ceniza de Lima, que como cada año en esta época rinde homenaje al Señor de los Milagros. Octubre morado como la chicha sobre pieles morenas. Una manifestación de religiosidad popular que se amalgama con la identidad de una nación que trasciende la fe.

Desde hace 16 años Milton está radicado en Rosario y forma parte de la Hermandad del Señor de los Milagros, una comunidad que tiene como principal actividad la organización de la procesión que se realiza en la ciudad y que lleva en andas una réplica del Cristo moreno peruano. Hoy, domingo 23 de octubre, se calcula que unos 500 fieles vestidos con sus túnicas moradas se darán cita desde las 10.30 para participar de la misa en la catedral. Después participarán de la procesión que recorrerá varias calles céntricas hasta concluir en la Misión Católica del Migrante, en Buenos Aires al 1500. Antes de ingresar, y aún con la imagen del Cristo moreno en andas, bailarán unas marineras típicas de la colectividad.

Sr Milagros marinera

¿Pero qué significa para este pueblo latinoamericano la festividad del Señor de los Milagros? ¿Qué hace que por estos días Lima sea un mar de gente con atuendos violetas? ¿Qué lleva a que los peruanos vayan al mercado y hasta al trabajo con la túnica puesta? ¿Por qué Alianza Lima, uno de los clubes de fútbol más populares de Perú, utiliza durante octubre una casaca morada?

"La primavera de Lima, primavera anodina, neblinosa, gris, indefinida y cobarde, tiene dos días que resucitan súbitamente la tradición y la fe de la ciudad. En ellos la procesión del Señor de los Milagros dice la renovación y el florecimiento de la religiosidad metropolitana y hace pasar por sus calles híbridas, virreinales o modernas, una fuerte, melancólica y pintoresca onda de emoción". La precisa descripción de lo que pasa en Lima en octubre no fue publicada estos días en las páginas de El Comercio o Perú21. Fue escrita hace cien años por un joven y ya lúcido José Carlos Mariátegui, uno de los más originales y destacados ensayistas peruanos del siglo XX. Mariátegui describía en su crónica La procesión tradicional los días de la multitudinaria manifestación de fe, donde "los zambos y sus hábitos mantienen un jirón típico de la tradición".

La historia cuenta que a mediados del siglo XVII un mulato que había llegado como esclavo de Angola pintó en un muro de adobe la imagen de un Cristo moreno. La pared, ubicada en el barrio de Pachacamilla, sobrevivió a terremotos y fue venerada por fieles que acudían a ella alegando poderes curativos. El morado responde al color del hábito de la congregación de monjas del Monasterio de las Nazarenas, quienes custodian desde entonces el muro con la pintura original. Desde esa iglesia ubicada en el centro de Lima salen en procesión el primer sábado de octubre rumbo a la catedral. El Cristo de Pachacamilla vuelve a recorrer las calles de la ciudad los días 18, 19, 28 y 29 del mes.

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De Lima al mundo

Si fuera de sus fronteras hoy Perú ocupa un lugar destacado a nivel mundial por su exquisita y variada gastronomía, la devoción popular al Señor de los Milagros no se queda atrás. Se calcula que en todo el mundo hay unas 260 hermandades que en octubre llevan en andas a la imagen pintada por el negro de Pachacamilla. En Rosario la de este domingo será la octava peregrinación y desde hace meses la Hermandad local se viene preparando para celebrarla. La imagen que cada año recorre el centro rosarino es una réplica traída desde Lima. Con el anda puesta llega a pasar los tres metros, que cargan 18 personas por cuadra. Hombres y mujeres cuyo único requisito indispensable para llevar la figura es que lleven puesto el hábito morado. "Cuando nos institucionalizamos fue en base a la devoción del Señor de los Milagros. Ese es nuestro pilar. Pero con el tiempo nos fuimos involucrando en otras actividades culturales, con el ballet Sipan y ahora ya somos parte de la Asociación de Colectividades Extranjeras", cuenta Vicente Ramírez, peruano nacido en la ciudad de Chepén, al norte de Lima. En la hermandad, Ramírez ocupa el cargo de mayordomo, una figura representativa al servicio del Cristo moreno. Se siente orgulloso de cumplir esa tarea dentro de una agrupación conformada por unos treinta miembros activos.

En la Argentina hay hermandades en Rosario, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y La Plata. Una manifestación de fe popular que se enlaza con la presencia peruana en la Argentina. Según el censo 2010, del total de extranjeros residentes en el país los peruanos son el 11,23 por ciento, lo que representa unas 157 mil personas, casi la mitad de ellos radicados en Buenos Aires. Desde el consulado peruano en la ciudad informan que si bien el padrón electoral habla de unos 3.500 peruanos en Rosario, la cifra se eleva a los 5 mil, ya que muchos aún no tienen regularizado el cambio de domicilio. Respecto del flujo migratorio, reconocen que en las décadas del 60 y 70 se produjo un importante arribo de peruanos que llegaron al país (entre otros destinos a Rosario) para estudiar carreras como medicina u odontología. En la actualidad, siete de cada diez peruanos que estudian en la UNR lo hacen en carreras vinculadas a la salud. Otro hito fue la crisis de 2001, tras la cual se incrementó el número de ciudadanos de la tierra del sol que se llegaron al país a trabajar o a cursar estudios de posgrado.

"Esta es una celebración que expresa un hecho religioso, sí, pero que enaltece una identidad peruana, bien clarita. Hay un fondo religioso que se traduce en devoción popular que expresa identidad, muy propio del migrante", señala Costanzo Tessari, guía espiritual de la Hermandad.

Meri Quispe nació en La Oroya —en el centro del Perú—, hace 42 años que está en Rosario y afirma: "Esta es una manifestación de fe, pero además te moviliza mucho porque recordás a tu familia, a tu tierra y a tus padres. Por eso es tan fuerte". Vicente Ramírez recoge el sentimiento de sus compatriotas y resume: "La Hermandad llegó para quedarse".

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En la literatura

En el libro Religión y migración Manuel Macchiavello cuenta que en la Argentina la veneración del Señor de los Milagros comenzó gracias al trabajo de la poeta peruana Rosa Chabaneix, quien a fines de los 80 decidió organizar la primera procesión en Buenos Aires, enojada por una representación que se había hecho sobre el Cristo moreno en una escuela. Hoy, la movida porteña congrega a miles de fieles y es la más numerosa del país.

En octubre de 2005, la procesión que pasó por la villa 1-11-14 terminó en masacre cuando cinco personas murieron baleadas al quedar en medio de un tiroteo entre dos bandas integradas por miembros de la colectividad peruana que disputaban el control del negocio narco en la zona. Disputa que fue magistralmente abordada por Cristian Alarcón en la crónica Si me querés, quereme transa.

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"Este santo —escribe Alarcón— es una rara avis. A diferencia de cualquier otra figura de la cultura religiosa latinoamericana, al no ser una estatua de yeso o madera tallada, difícil de reproducir con cierta fidelidad de su versión original, el Señor de los Milagros es apto para el milagro de la impresión: sólo con fotografiar y reproducir su imagen plana, montarla en un marco de vidrio (...) y sacarla a pasear sobre un altar por las calles de un barrio, se puede hacer una procesión en su nombre; sostener, en cualquier lugar del mundo, la tradición por la cual cada año, el sábado más próximo al 28 de octubre, millones de limeños la adoran en una fiesta desbordante".

El texto de Alarcón abre con una cita de Oswaldo Reynoso, un peruano que a mediados de la década del 60 publicó En octubre no hay milagros, una provocativa novela escrita con el trasfondo de la procesión de "ácido morado sobre cielo ceniza".

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Quién también escribió sobre el Cristo moreno fue Abraham Valdelomar (1888-1919), periodista de La Prensa peruana, quien publicó un satírico Reportaje al Señor de los Milagros. En pleno acto de fe, Valdelomar describe el pasado de una celebración con la presencia de "negros cabezones vestidos de morado, unos cánticos, un cuadro al óleo, un olor a sahumerio y de jornada cívica y los turrones...".


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