El Mundo
Jueves 12 de Mayo de 2016

El Senado brasileño votaba a favor del impeachment de Dilma Rousseff

El debate se prolongaba en la madrugada, por el interminable maratón de oradores. Los votos favorables a la medida parecían asegurados

En una maratónica sesión que comenzó por la mañana y se extendía hasta la madrugada, el plenario del Senado brasileño aprobaba al parecer por amplio margen la apertura del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff. El interminable debate, con discursos de 71 senadores anotados, llevó la histórica sesión a traspasar largamente la medianoche. Todo indicaba que Rousser sería sometida a juicio político y por lo tanto suspendida en el cargo mientras se sustancia el proceso. Será reemplazada por su vicepresidente, Michel Temer. Anoche Rousseff ya había desalojado su despacho en el Palacio del Planalto y anticipado a través de colaboradores que hoy a la mañana dará un mensaje sobre su destitución.

De los 81 senadores que conforman la Cámara, votaban por el enjuiciamiento 53 y sólo 21 en contra, según las proyecciones del diario Folha de Sao Paulo. Estos números parecían confirmarse al cierre de esta edición. Se necesitaba de mayoría simple para admitir la apertura del juicio político. En un máximo de 180 días el Senado debe llegar a un dictamen definitivo, que debe tener dos tercios en caso de decidirse la destitución definitiva. Como anoche se alcanzó ese umbral, se supone que el proceso de impeachment se completará.

La histórica sesión fue presidida por el titular del Senado, Renan Calheiros, del mismo partido ex aliado del gobierno que el vice Temer, el PMDB. De los 81 senadores que integran el cuerpo, 71 se inscribieron para hablar antes de la votación, que se hizo después de los discursos mediante un panel electrónico. Cada legislador tenía, en principio, 15 minutos para pronunciar su discurso. Muchos se excedieron en ese plazo y además se sumaron varios intermedios de descanso. Durante las largas horas de debate, senadores oficialistas insistieron en el planteo de la defensa de Rousseff: no cometió delito, así que la acusación, aprobada por la Cámara de Diputados, es falaz. Del otro lado se resaltaba que la mandataria había falseado datos fiscales y de prepuesto, violando la legislación respectiva. Se necesitaba una mayoría simple, de 41 votos sobre 81 bancas, para que el juicio se declarara abierto. Apenas terminado el procedimiento, Rousseff sería suspendida.

El temor del oficialismo de que fueran más de 54 senadores los que votaran a favor del juicio político parecía camino de ser confirmado anoche. Ese número, que equivale a las dos terceras partes del Senado, es el número de votos que se necesitan para destituir definitivamente a la presidenta, en una nueva votación que se realizará al término del proceso y que se prevé tendrá lugar en septiembre próximo.Como anoche se alcanzaba ese número, o casi, las posibilidades de que Rousseff sea absuelta en la sesión final del juicio sería prácticamente nulas.

Dos encendidos discursos favorables a la caída de Rousseff provinieron de senadores que integraron el gobernante Partido de los Trabajadores (PT). El senador Cristovam Buarque, quien actualmente integra el Partido Popular Socialista, rechazó críticas de que se "cambió de lado" al votar contra el gobierno. "No fui yo el que cambié, fue la izquierda que envejeció. La izquierda está hace 13 años en el poder y demuestra desapego por la democracia", acusó el ex ministro de Educación durante el gobierno de Lula da Silva.

También la senadora Marta Suplicy, figura histórica y una de las fundadoras del PT junto con Lula en 1980, hoy correligionaria de Temer en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), votó a favor de la salida de Rousseff. La ex ministra de Lula y ex alcalde de San Pablo dijo que está "convencida" de que Rousseff violó la ley de Responsabilidad Fiscal al realizar maniobras contables que permitieron disfrazar la verdadera situación económica del país y abrir líneas de créditos complementarias sin pedir aval al Congreso. "Estoy convencida del delito de responsabilidad cometido por la presidenta de la República. La gravísima situación brasileña pide acciones pensadas, pero también rápidas. Tenemos que recuperar y crear empleos, invertir en tecnología y educación de calidad", afirmó. Enfocaba así la crisis en la situación económica, agravada por la crisis política. El gobierno brasileño está bloqueado desde hace meses por la disolución de la coalición que lo sostenía.

Por su parte, el senador oficialista Jorge Viana recordó los avances sociales conquistados durante los 13 años en que el PT estuvo en el poder, como el haber sacado "al país del mapa del hambre".

En un momento, tomó la palabra el senador y ex presidente Fernando Collor de Mello. Remarcó la enorme diferencia en el ritmo entre su proceso de impeachment y el actual. Fue condenado y destituido en 1992. Collor no anticipó su voto al terminar su discurso, pero luego se creía que sufragaría a favor del juicio político de Rousseff.

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