El Mundo
Miércoles 10 de Agosto de 2016

El Senado brasileño votaba el impeachment de Dilma Rousseff

La Cámara deliberaba en la madrugada. Los partidarios de la destitución apostaban a superar 60 votos sobre un total de 81 senadores.

El Senado brasileño votaba en la madrugada por amplia mayoría a favor del juicio político de la suspendida presidenta Dilma Rousseff. Los enemigos de la mandataria, suspendida el pasado 12 de mayo, estimaban que podrían sumar unos 60 escaños sobre 81 que tiene el Senado, mucho más que la mayoría simple requerida. Y una señal contundente de que la destitución definitiva de Rousseff en una sesión plenaria decisiva a fines de mes, en la que se exigirá mayoría de dos tercios (54 bancas), no tendrá obstáculos para terminar con el mandato de la jefa de Estado. El juicio político en sí mismo se iniciará el 25 de agosto y deberá estar listo en cinco días a partir de esa fecha. Terminarán con él más de 13 años del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder. El presidente hoy interino, Michel Temer, tendrá mandato firme hasta terminar el período, a fines de 2018.

Mientras los Juegos Olímpicos de Río captan la atención de los brasileños, el Senado debatió durante horas interminables para dar inicio al impeachment o juicio político contra Rousseff. La sesión quedó abierta en la mañana de ayer por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, quien dirigió la sesión. El magistrado desechó varios pedidos de senadores del PT para detener o postergar la labor del Senado.

Durante horas interminables los senadores expusieron sus argumentos ante sus pares, en un proceso que resultaba más ágil de lo previsto. Los legisladores utilizaban menos de los diez minutos asignados o renunciaban a usar la palabra. El presidente del Senado, Renan Calheros, agilizó el trámite mediante negociaciones con los diversos partidos favorables a la destitución. "Hoy estamos defendiendo la Constitución. Aquéllos que cometen crímenes tienen que ser responsabilizados", declaró el senador socialdemócrata (PSDB) Aécio Neves, rival de Rousseff en las elecciones de 2014. "Las condiciones para el alejamiento de Dilma Rousseff están consolidadas".

La votación aprobaba un informe del senador Antonio Anastasia (PSDB), que fue a su vez aprobado previamente en comisión y recomienda destituir a Rousseff por "delitos de responsabilidad" al haber manipulado el gasto público para maquillar el déficit fiscal según la acusación. Es lo que en la jerga brasileña se llama "pedalada". El argumento fuera de micrófono que usan en el PT es que "todos" los gobiernos recurrieron a este mecanismo de "contabilidad creativa". Con la sesión de esta madrugada, el caso quedaba listo para "sentencia", que consistirá en otra votación del plenario del Senado, la cámara acusadora. En esta última votación se exigirá una mayoría de los dos tercios de los 81 senadores. Todo indica que se alcanzará esa marca. Anoche, el Planalto, sede de la presidencia ahora en manos de Temer, estimaba que la votación se iba a aprobar con unos 60 votos, casi 20 más de los necesarios.

Rousseff fue suspendida el 12 de mayo por el Senado y desde entonces tomó el Poder Ejecutivo su entonces vice Michel Temer. Pese a haber cumplido con los pasos constitucionales, tanto Roussef como su partido PT declaran que en Brasil se ha orquestado un "golpe". Este discurso se construyó desde mucho antes de la suspensión, durante el verano, cuando ya resultaba evidente que el Congreso iba a defenestrar a Rousseff, desprestigiada como su partido y su mentor, Lula da Silva. Pero el PT, guiado por Lula, nunca logró movilizar a la sociedad brasileña en su favor. Ayer por la tarde, apenas unas 250 personas protestaban "contra el golpe" en el centro de San Pablo, por ejemplo.

"La presidenta está cada vez más aislada, un aislamiento muy acentuado, que se agravó en las últimas semanas y que incluye hasta su propio partido", dijo el senador Aloysio Nunes, del PSDB y líder del frente oficialista de Temer. En la otra orilla, la senadora Vanessa Grazziotin, aliada a Rousseff, coincidía: "Lo van a conseguir con bastante facilidad. No tenemos muchas expectativas", dijo. Temer pidió acelerar el proceso, porque la sociedad "necesita saber quién es el presidente". Su plan, dijo, es viajar al G-20 en China a inicios de septiembre como presidente pleno, no interino. El juicio político en sí mismo comenzará el 25 de agosto, cuatro días después de la clausura de los Juegos de Río, y durará cinco días. A modo de consuelo, durante la larga tarde de Brasilia a Dilma le llegó la solidaridad del norteamericano Bernie Sanders.

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