Economía
Domingo 17 de Julio de 2016

El segundo semestre que prometía el gobierno nacional pasó para 2017

Los economistas aseguran que las previsiones oficiales de ingreso de capitales y desaceleración de la inflación quedarán para el año próximo. Advertencias sobre el incremento en el nivel de endeudamiento y críticas por el tarifazo.

El rumbo que tomará la economía en el segundo semestre que recién arranca está lejos de alcanzar las expectativas del gobierno de Mauricio Macri y las promesas de reactivación instantánea un vez pasado junio, aunque algunas señales permiten inferir un cambio de rumbo a partir de 2017, apuntalado en una reducción del déficit fiscal, una desaceleración de la inflación y una reactivación de la actividad vía la obra pública.

   Sin embargo, la política de endeudamiento impulsada por el gobierno a partir del pago a los fondos buitre —en las que suma a las provincias—, el menor flujo de inversiones y la contracción de los números del intercambio comercial, aparecen como las principales señales de alerta que podrían frustrar los planes oficiales.

   El último informe mensual del Estudio Bein & Asociados asegura que de cara al segundo semestre "el giro de la política va a tener impacto". Hace referencia a un nuevo escenario de financiamiento para el país en los mercados internacionales a los que están accediendo en forma fluida la Nación, las provincias y las empresas en consistencia con una caída del riesgo país y la posibilidad cierta de conseguir un blanqueo exitoso. Pero también a medidas que aporten a la reactivación en forma más inmediata como la reparación a jubilados, los créditos de largo plazo o la reactivación de la obra pública.

   "Si bien no se recuperan plenamente, los salarios le van a ganar a una inflación que se desacelera ya sin aumentos tarifarios y con un dólar que en el margen empieza a funcionar como semiancla, la obra pública empieza a reactivarse y la política monetaria tiende a ser menos contractiva", explicó el informe, aunque advirtió que "dada la dinámica acumulada, esta mejora contra el segundo trimestre no se va a ver reflejada en la comparación interanual ni en la inflación ni en el crecimiento hasta los últimos meses del año".

   De ese modo, el capítulo del cambio de rumbo empezará recién a escribirse a partir de 2017. "La necesidad (y posibilidad) de amortiguar los costos políticos asociados a la corrección en 2016, aseguran un 2017 mejor", explicó el informe de Bein & Asociados.

   El vaticinio de la consultora que conduce Miguel Bein es que partiendo de un dólar subiendo hasta las elecciones entre 16/17% (usando los dólares de la deuda y las reservas para manejar estas presiones), una pausa en las tarifas, y paritarias al 27% (número que va a depender no sólo de las expectativas de inflación hacia adelante sino fundamentalmente de la presión y su manejo para recuperar parte de la capacidad de compra perdida en 2016), la inflación se ubicaría en torno a 23%.

   También considera que con esta dinámica del salario real y de las jubilaciones, y apalancándose en el crédito en un mundo donde los precios de los commodities se sostienen, "la recuperación del consumo en 2017 puede darse en simultáneo a una de la inversión, 3% y 10% respectivamente consistentes con una obra pública expandiéndose al 15/20%, y resultando en un crecimiento de la economía en torno al 5%".

   El gobierno nacional también corrió la vara y ubicó para el año próximo lo que prometió para el segundo semestre de este. El viceministro de Hacienda y Finanzas, Pedro Lacoste, consideró —y lo hizo ante inversores de Japón— que el país "está en condiciones de lograr muy fácilmente un aumento del PBI de 5 a 6% en 2017".

   Reconoció que el impacto del tarifazo disparó la pauta inflacionaria pero también consideró que hay una desaceleración paulatina. "Veníamos de un nivel inflacionario superior al 30 y pico anual, y con los ajustes de una sola vez en tarifas y tipo de cambio, se elevó al 40 y pico anual", reconoció el viceministro y destacó, sin embargo, que "a pesar de eso hemos logrado que las expectativas privadas de inflación estén muy cerca de nuestra pauta para los próximos tres años".

   "Para tener una inflación de un dígito debemos tener una pauta fiscal consistente y la previsión, por lo pronto, es que el déficit baje de 4,8% del producto bruto este año a 3,3% en 2017", agregó.

   Sin embargo, si la reducción del déficit viene por la vía de una disminución del gasto público o por un aumento del endeudamiento externo, no son salidas viables. Así lo consideraron algunos economistas, entre ellos Fermín Oyarzabal de la Fundación para la Integración Federal (Funif Rosario), quien indicó que en 2014 cuando, al igual que este año, la depreciación del peso redujo el poder adquisitivo del salario "no sólo no hubo segundo semestre sino que la caída se profundizó en el tercer y cuarto trimestre". Indicó al respecto que "hoy los indicadores del consumo muestran que la caída es del doble que en el 2014".

   Oyarzabál explicó que en "lo que permitió en aquél momento que la contracción encuentre un tope fue el incremento del gasto público. Hoy la caída de la inversión pública nacional es de un 33% en términos reales con respecto a 2015 y es el principal factor explicativo de que la industria de la construcción esté atravesando su peor período en 14 años".

   También indicó que la lluvia de inversiones del exterior no llegaron, la inflación supera a la registrada en cualquier período del gobierno anterior y las exportaciones no crecieron pese a la devaluación. "No hay componente de la demanda agregada que permita presagiar una recuperación económica", dijo el economista de Funif y señaló que "la idea de que como la inflación descenderá en el segundo semestre se reactivará el consumo y las inversiones, es totalmente falsa". Como ejemplo volvió a comparar este año con 2014. En ese momento "se dio tal situación, yendo de 4,8% en enero a 1,4% en diciembre (IPC-Caba) y el segundo semestre nunca llegó, debiendo esperar hasta 2015 a que por la recuperación del salario real se recupere el crecimiento económico", dijo.

   Pero por otra parte, aseguró que la apertura de la economía generó crisis en una industria que antes estaba protegida, con lo cual no es posible considerar que habrá "una mejora en el segundo semestre por el efecto de las paritarias al recomponer parte de los ingresos perdidos".

Depreflación

En tanto, el Centro de Estudios Económicos y Sociales (Ceso) que conduce Andrés Asiain, advierte sobre los riesgos de la política de toma de deuda. "En las puertas del segundo semestre, la actividad económica va en caída libre con una inflación que no afloja, conduciendo la economía hacia la depreflación: depresión con inflación", indicó el informe.

   "Tras el pago a los fondos buitres y el levantamiento de la restricción legal a nuevas emisiones de deuda soberana en los mercados internacionales, se abrió la compuerta para que los distintos niveles del Estado realicen emisiones para atender sus necesidades financieras", explicó el relevamiento y señaló que comenzó así un verdadero "festival provincial del bono" que en su gran mayoría, apunta a financiar déficits operativos corrientes (en especial, la provincia de Buenos Aires) y refinanciar vencimiento de deudas.

   Según detalló Ceso, las necesidades financieras provinciales y municipales son principalmente en pesos. Sin embargo, la falta de un acceso fluido a financiamiento local, las empuja a emitir deuda en dólares que luego son canjeados por pesos engordando las reservas del banco central. De esa manera, "el endeudamiento externo provincial se convierte en una estrategia fomentada por el gobierno nacional como mecanismo de ingreso de fondos frescos para atender las necesidades de divisas, principalmente el pago de importaciones, remisión de utilidades atrasadas y la fuga de capitales privados".

Endeudados

En menos de tres meses las provincias emitieron un total de 4.650 millones de dólares, a una tasa promedio del 7,875%. "En el banco de suplentes, y a la espera de su turno en la colocación de deuda, se encuentran provincias como Santa Fe, la Ciudad de Buenos Aires, Chubut, Entre Ríos, Tierra del Fuego, Salta y las provincias del norte en forma conjunta, que según trascendió se espera que emitan en los próximos meses de 2016 un total de 3.900 millones de dólares", explicó Asiain.

   En total, para todo el 2016 se espera que las provincias emitan deuda por más de 8.600 millones de dólares y la magnitud y velocidad de las operaciones es inédita para emisiones provincias. "De concretarse las emisiones enumeradas, equivalen a un 85% del stock total de deuda en bonos de todas las provincias o un 40% de la deuda total (en pesos y dólares)", indicó.

   En materia de tasa, la colocación de nuevo endeudamiento fue de 2% menor que la tasa de colocación promedio de las provincias antes que la corte de suprema de Estados Unidos rechazara pronunciarse sobre el caso Argentina.

   Según Ceso, "las emisiones provinciales se suman tres emisiones del Estado nacional, además de la de 16.500 millones de dólares realizada para concretar el pago a los buitres. Una correspondiente al préstamo puente del BCRA con bancos privados (Repo) por 5.000 millones de dólares a una tasa del 7%, otra de letras del tesoro de corto plazo por 1.490 millones a una tasa promedio del 4,25%, y una tercera de Bonar 2020 por 1.100 millones de dólares para el pago de deuda por importación de gas.

   "De esta manera, la colocación de deuda pública nacional y provincial en dólares aprovechando el bajo endeudamiento «heredado», se constituye en una herramienta fundamental en el esquema del gobierno de Macri", advirtió.

   En ese punto, desde el estudio Bein & Asociados, ven en el excedente de dólares proveniente de las colocaciones de deuda una oportunidad para "manejar un tipo de cambio que en el margen funcione como moderador de la inflación en un contexto donde la política monetaria tiende a ser menos contractiva (en parte por la necesidad de comprar al menos una porción de los dólares del endeudamiento para financiar la brecha de pesos y evitar una apreciación nominal de la moneda)", indicaron.

   El gobierno lo priorizó como una medida de política económica. Al punto tal que Lacoste señaló que el "plan de estabilización encarado", en el que incluyó la corrección de precios relativos a través de ajuste de tipo de cambio y de las tarifas de servicios públicos, "permitió regresar al mercado internacional de capitales y hoy Argentina tiene de nuevo financiamiento voluntario con el resto del mundo, a tasas de interés nominales que son récord histórico en las últimas décadas por lo bajas".

   Según el funcionario, "en los últimos años el gobierno se financió con el impuesto inflacionario y por eso hay un nivel relativamente bajo de deuda pública, de 43% del PBI, cuando en México es del 50% y en Brasil se eleva al 65%".

Piden reabrir paritarias

Economistas de la agrupación kirchnerista La Gran Makro advirtieron que a raíz de la inflación registrada en el primer semestre del año, "se perdió el 80% del promedio de los acuerdos paritarios del año".

"La inflación de 27% en el primer semestre aniquila el salario real de los trabajadores", alertaron. Y "teniendo en cuenta que, para todo el año, buena parte de los gremios cerraron acuerdos en torno al 30% y en cuotas, estamos en presencia de una pérdida del salario real que no se veía desde 2002".

"En siete meses, los trabajadores formales están perdiendo casi todo el aumento en las remuneraciones del año, ni que decir de los trabajadores informales", subrayaron. Evaluaron que "si los gremios que hasta 2015 tenían como principal reclamo el pago del impuesto a las ganancias, ahora el gobierno de Mauricio Macri los puso ante una pérdida impensada del poder adquisitivo, cuya única herramienta de equiparación es exigir la reapertura de las paritarias".

Para los economistas, la pérdida de poder adquisitivo a raíz de la inflación "se trata de una verdadera tormenta perfecta tanto para los sectores populares como para aquellos argentinos de ingresos medios". No obstante haber dicho tanto "el gobierno como el Banco Central, que la inflación núcleo estaba desacelerando, llama la atención en el informe difundido por el Indec que dicho aumento fue del 3% en junio contra un 2,7% en mayo. En este tema parece que también se aprende sobre la marcha", concluyeron.

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