Edición Impresa
Viernes 24 de Diciembre de 2010

"El secreto de sus ojos": a favor de la palabra

Por Marcelo Gastaldi (*) / La recomendación de "El secreto de sus ojos" (2009) no es demagógica ni falsamente nacionalista. Debo confesar que soy lector de Eduardo Sacheri —escritor y docente nacido en Capital Federal pero pasó su infancia y adolescencia en Castelar, provincia de Buenos Aires— desde mucho antes de su denominada consagración.

La recomendación de "El secreto de sus ojos" (2009) no es demagógica ni falsamente nacionalista. Debo confesar que soy lector de Eduardo Sacheri —escritor y docente nacido en Capital Federal pero pasó su infancia y adolescencia en Castelar, provincia de Buenos Aires— desde mucho antes de su denominada consagración. Un escritor magnífico, tan apasionado como obsesionado. Entre sus debilidades —y posiblemente ahí resida mi identificación— se destaca el fútbol y su cercanía con la vida misma, como juego de necesidad y azar, como alojamiento de la pasión.

Recuerdo la satisfacción de estar en el cine y descubrir que la película era el libro. Para ser honesto, creo que es más y menos que el libro al mismo tiempo. La película propone una vuelta al pasado que no es solamente nostálgica. Hay deudas por fuera de lo material y de lo estrictamente individual, simbolizadas en una jubilación parcial.

Sobre el final, o, mejor dicho, sobre uno de los finales, aparece un alegato en favor de la vida en sociedad, de la comunicación entre las personas, que creo irreemplazable: "Por favor dígale que me hable ...", ruega uno de los personajes, carente de todo, pero perturbado por el silencio.

Imperdible, quizás verla una sola vez sea poco.

(*) Diputado provincial del PJ

Comentarios