Economía
Viernes 04 de Noviembre de 2016

El secretario de Industria negó una invasión de importaciones

Etchegoyen visitó industrias de la región y se reunió con empresarios de la línea blanca. Negocian medidas de protección.

El secretario de Industria, Martín Etchegoyen, afirmó ayer que "no se verifica una invasión de productos importados", al recorrer la planta de la fábrica rosarina de heladeras Briket.

El sector de línea blanca, con el polo de producción más importante del país radicado en Rosario, se vio afectado por un crecimiento de casi el 300 por ciento en el ingreso de heladeras, que ya ocupan más del 15 por ciento de un mercado retraído por la recesión, de acuerdo al Observatorio de Importaciones de Fisfe y el Ministerio de Producción provincial.

"Las importaciones totales cayeron 7 por ciento este año; no se verifica una invasión de productos importados cuando hay una caída de las importaciones del 7 por ciento", insistió Etchegoyen para minimizar la situación. Estuvo así en sintonía con el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, quien a mediados de año, cuando estuvo en la ciudad, negó la existencia de una avalancha de importaciones.

El secretario de Industria sostuvo en rueda de prensa que "lo que estamos haciendo desde el gobierno es establecer un sistema racional de gestión del comercio exterior".

En esa línea, explicó que esa política se hace no sólo a través de las licencias no automáticas "sino a través del establecimiento de normas técnicas que permitan ingresar productos pero que cumplan las condiciones que son exigidas por el mercado nacional".

Etchegoyen afirmó que el ingreso de productos importados de línea blanca disminuyó en el segundo semestre y se comprometió con el sector a administrar el flujo de comercio exterior de modo de no perjudicar la producción local.

Roberto Lenzi, dueño de Briket, dijo por su parte que "vamos a trabajar en conjunto para ver cómo reducir este ingreso de productos".

"En este momento la línea blanca ha mejorado un poco porque empezó la temporada cálida, pero los primeros seis meses fueron muy preocupantes", dijo el industrial, quien estimó que el sector cerrará el año con una caída de entre el 20 por ciento y el 25 por ciento.

Eso provocó en las fábricas rosarinas del rubro —que emplea a unos 4.500 trabajadores— suspensiones, adelanto de vacaciones y retiros voluntarios.

"Lo que queremos es que se midan las importaciones, que se deje importar lo que no se produce en el país", dijo Lenzi, y explicó que durante el primer semestre ingresaron al país heladeras de origen chino con un valor "del 40 por ciento menor" a las de producción nacional.

Lenzi se quejó además del aumento de "los costos industriales" y dijo que les hizo perder mercados en los países limítrofes.

Estudian medidas. Etchegoyen, por su lado, sostuvo que "el principal responsable de la competitividad en la Argentina es el Estado" y que el gobierno se comprometió a mejorarla a través de reformas de "la estructura impositiva, logística, con los costos portuarios y con los costos laborales no salariales". Porque, dijo, "eso impacta fuertemente en la competitividad, y en eso el gobierno nacional está trabajando".

Por último, el funcionario confió en poder "mejorar el nivel de actividad, de consumo y también las exportaciones", aunque este último frente —señaló— debe encararse "en un contexto internacional complejo por el excedente de la producción de China".

Gerdau en diciembre. Durante su paso por la región, el secretario de Industria de la Nación visitó los avances de obra de la nueva acería Gerdau en la localidad de Pérez (Santa Fe), junto al director ejecutivo de la firma en Argentina, Fernando Lombardo, y autoridades locales.

Durante la recorrida directivos de la empresa indicaron que la nueva planta iniciará las pruebas técnicas en diciembre de este año.

Por su parte, Etchegoyen manifestó la importancia que tiene para el país esta inversión, cuyos inicios se remontan a la gestión kirchnerista: "Esto tiene un impacto muy grande no solamente en la industria de los metales básicos que tiene la Argentina sino también en la industria de la construcción".

Esta acería, en etapa final de construcción, tendrá capacidad para producir anualmente 650.000 toneladas de acero, "utilizando tecnologías de última generación, que cumplen con los más elevados estándares de eficiencia energética, seguridad y cuidado del medio ambiente, constituyéndose en una de las instalaciones siderúrgicas más modernas en su tipo", según sostuvo la empresa.

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