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Martes 26 de Agosto de 2014

El sciolismo marca la cancha

La estrategia ya está en marcha. A medida que se acerque la fecha de las elecciones presidenciales, los gestos políticos de Daniel Scioli para diferenciarse del kirchnerismo serán cada vez más frecuentes.

La estrategia ya está en marcha. A medida que se acerque la fecha de las elecciones presidenciales, los gestos políticos de Daniel Scioli para diferenciarse del kirchnerismo serán cada vez más frecuentes. No habrá declaraciones ni confrontación pública, pero sí señales. En ese sentido podría interpretarse la decisión de algunos de sus lugartenientes de reclamar internas abiertas para todos los cargos electivos. El desafío es claro, ya que la Casa Rosada impulsa que las Paso sean solamente para elegir la fórmula presidencial. El sciolismo, a su manera, salió a marcar la cancha: no quiere que desde el gobierno les impongan candidatos K para encabezar las listas. Es un gesto y habrá otros. Sólo es cuestión de tiempo.

Dirigentes con poca sintonía

Manuel Cornejo, el histórico líder de la UTA Rosario, nunca tuvo una buena relación con Hugo Moyano. Además de viejas rencillas, dicen los que lo conocen que en tiempos recientes no perdonó la voracidad del camionero por sumar afiliados a su gremio, aún a costa de debilitar a otros dirigentes. Para Cornejo tener que acompañar a Moyano en el paro de mañana era un hueso duro de roer, pero igual llevó la moción de paro que surgió de las bases. Finalmente no será necesario que acompañe al titular de la CGT, ya que la conducción nacional de la UTA resolvió no adherir a la medida de fuerza de mañana.

Mucha gente y no tanta comida

Los máximos dirigentes del socialismo se fueron felices del encuentro del domingo en el salón Metropolitano. Una multitud de militantes, referentes sociales y barriales los acompañaron en la movida. La presencia de Binner, Bonfatti, Fein y Lifschitz le dieron un marco acorde a los festejos. Sin embargo hubo un punto negro: se vendieron muchas más tarjetas de las previstas y, obviamente, la comida llegó raleada a algunos sectores. De todas maneras, las caras largas y el malhumor comenzaron a disiparse cuando se largó el baile.

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