Cartas de lectores
Martes 15 de Noviembre de 2016

El Rosario del miedo

La inseguridad se impuso sobre todos nosotros. Es como una niebla pegajosa, húmeda y cada vez más cerrada que no nos permite ver el mas allá.

La inseguridad se impuso sobre todos nosotros. Es como una niebla pegajosa, húmeda y cada vez más cerrada que no nos permite ver el mas allá. Quien sale de un cajero automático, el parroquiano dentro del bar, el usuario del transporte público, aquel que entra o sale de su casa, el peatón que camina rápido hacia su objetivo, lo hacen con pánico porque ignoran qué puede sucederles. La situación se agrava día tras día, los asesinatos se registran como hechos normales, los atracos son moneda corriente y ni merecen comentarios. Las disputas finalizan a los tiros, hay odio y sangre por celos, negocios, vueltos no devueltos, las canchas se blindan cuando hay partidos, los violentos se viralizan en las redes sociales. Los jueces temen por sus familias al sentenciar duras condenas, y todo así. A las autoridades les ocupa mayor atención finalizar las obras que "ponen en valor" al casco histórico antes que la desesperada situación por la que atraviesan los habitantes barriales. La policía admite no poder controlar a los "trapitos"en un recital, menos podrá controlar la inseguridad que se desató en todos los espacios. Es primicia la foto de violentos, odiados y estafadores como D'Elía, Esteche o Boudou mojándose las piernas en Plaza de Mayo en lugar de ignorarlos totalmente. No hay figuras de contención, hay agentes que distribuyen droga libremente. El gobierno aplica un protocolo con total desinterés y entonces cualquier grupo altera el orden y el tráfico taponando espacios. Hay que terminar con esto. Acá no hay tiempo como podría haberlo para la lenta recuperación productiva, económica o consumista. Acá hay múltiples vidas en juego, futuras víctimas inocentes de esta imparable inseguridad. La población ignora cómo se hace para detener esta locura. Quienes fueron elegidos para representarnos tienen la obligación de saberlo.

Rubén Mario Baremberg / DNI 6.012.531


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