25 de Mayo
Sábado 13 de Agosto de 2016

El robo de obras de arte tiene sus antecedentes

La casona de los Estévez, frente a la plaza 25 de Mayo, fue la primera en ser robada, en noviembre de 1983.

Fue en la década del 80, con la llegada de la democracia, que Rosario se convirtió en el epicentro de tres grandes robos de obras artísticas; dos de ellos en los museos de Bellas Artes Juan B. Castagnino y de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez, y otro tuvo como blanco una casona que albergaba una millonaria colección privada. Algunos de los elementos lograron recuperarse ya en la década del 90. Entre los involucrados se encontraron ex integrantes de los servicios de inteligencia y de grupos de tareas durante la última dictadura cívico militar.

   La casona de los Estévez, frente a la plaza 25 de Mayo, fue la primera en ser robada, en noviembre de 1983. Había producciones entre las que se contaban piezas del siglo XVIII, como un cuadro de Goya; además de obras de Bartolomé Murillo y de El Greco, ésta última aún buscada.

   Apenas cuatro años más tarde, el 24 de marzo de 1987, seis obras valuadas entre 30 y 50 millones de dólares fueron sustraídas del Museo Castagnino, y si bien sólo "Palomas y Pollos" —una de las dos pinturas de Goya robadas— apareció años más tarde en Miami, la Justicia apuntó a "mano de obra desocupada" integrada por ex miembros de los servicios de inteligencia de la dictadura. El único detenido fue Leandro Sánchez Reissse, acusado de ser uno de los represores del Batallón 601.

   En la Pascua de 1986, durante un viaje de los dueños de la casona de Rioja al 1800, un camión de mudanza sacó de allí más de 300 obras, entre las que había pinturas del Renacimiento, el barroco y el impresionismo italiano.

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