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Miércoles 04 de Febrero de 2015

El riesgo de creer lo que conviene

La información no es buena ni mala, es información. Incluso en esta Argentina de los dos países, donde la confrontación que atraviesa un sector importante de la sociedad ha derivado en que se crea lo que conviene, sin interesar la rigurosidad de la noticia.

La información no es buena ni mala, es información. Incluso en esta Argentina de los dos países, donde la confrontación que atraviesa un sector importante de la sociedad ha derivado en que se crea lo que conviene, sin interesar la rigurosidad de la noticia. Un lugar donde lo que afecta a los sentimientos, las convicciones o los privilegios es desechado y desvalorizado. Como así a quienes informan.

Y lo más preocupante es que a esa tarea de descrédito se suman también muchos que tienen el trabajo de informar, pero que por acción u omisión prefieren opinar u operar, e incluso tratar de desmentir aunque la contundencia de la realidad que se ajusta a lo informado los expulse al absurdo. En el ámbito deportivo no es extraño que se relativicen las noticias de los logros del rival para aplacar el disgusto porque ese bienestar no es propio.

Tampoco es extraño que los más radicalizados exhiban su intolerancia y violencia. Fomentado hoy por las redes sociales, donde sus anonimatos encuentran espacio. Allí donde algunos periodistas creen encontrar una entidad por la cantidad de seguidores, y quienes por falta de formación suponen que eso es sinónimo de credibilidad. Pero no. Aun en esta Argentina fragmentada la información es indispensable, a sabiendas de que como dice el poeta no es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

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