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Sábado 28 de Mayo de 2016

El reloj de la medicina podría volver 100 años atrás

Hace 70 años contraer una infección común podía llevar a la tumba a cualquier persona joven y sana.

Hace 70 años contraer una infección común podía llevar a la tumba a cualquier persona joven y sana. Hacerse un corte o someterse a una sencilla operación quirúrgica era una lotería: si una bacteria entraba en la herida, esta podía acabar siendo mortal. Hasta que llegaron los antibióticos y cambiaron la historia de la medicina.

Si no se toman medidas urgentes, alertan los organismos internacionales, el reloj de la medicina podría retroceder un siglo, de forma que una operación, un tratamiento de quimioterapia, una neumonía o una tuberculosis volverán a tener un enorme riesgo de muerte. El (mal) uso de los antibióticos explica, en parte, el aumento de las resistencias de las bacterias.

Solo en la primera década del milenio (2000-2010) el consumo global de antibióticos en humanos creció un 40 por ciento. En Europa, los griegos usan tres veces más antibióticos que los holandeses.

Los territorios con mayor consumo de antibióticos suelen ser los que tienen mayor problema con las resistencias. En Europa son los países del sur y del este. Hay distintas bacterias que ya no responden a los antibióticos más comunes. Por ejemplo, la klebsiella pneumoniae, un bacilo que causa infecciones del tracto urinario, o neumonías, entre otras, y que puede afectar a los recién nacidos.

De llegar a una era postantibióticos, es decir, si no se desarrollan nuevos antibióticos que sustituyan a los que pierden efectividad, en 2050 morirán 10 millones de personas al año por infecciones bacterianas. Así lo asegura un informe encargado por el gobierno británico. El cáncer, por ejemplo, hoy provoca 8,2 millones de fallecimientos. La diabetes, 1,5 millones. Las muertes atribuibles a la resistencia antimicrobiana son unas 700 mil anuales. Es decir que la mortalidad por esta causa se multiplicaría por 14.

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