Economía
Domingo 12 de Febrero de 2017

El relato y la realidad de la situación económica de 2017

El primer dato de inflación oficial del año mostró una desaceleración de precios al ubicarse en el 1,3% enero.

El relato oficial se choca de frente con la realidad. En la última semana, mientras funcionarios del gobierno nacional aseguraban que la situación económica comenzaba a encarrilarse este año, los indicadores duros dieron pocos indicios de brotes verdes.

El primer dato de inflación oficial del año mostró una desaceleración de precios al ubicarse en el 1,3% enero, no sólo en el nivel general sino además en el IPC núcleo, un indicador que mide casi el 70% de la canasta total y que desde el Banco Central y el Ministerio de Hacienda miran con especial atención. Sin embargo, ese dato que asoma como alentador, se dio en el marco de un aluvión de señales alarmantes: ocho de cada diez hogares redujo el consumo el año pasado, los despidos y suspensiones crecieron en enero 1,52% en relación a diciembre, las ventas minoristas cayeron 2,5% en enero, la producción de las pymes industriales retrocedió 5% el año pasado y en Santa Fe, la industria se desplomó 4,4%.

Frente a esto, y con un Banco Central que sigue inyectando pesos a la economía, habida cuenta que la emisión monetaria en lo que va del año crece al ritmo que lo hacía a fines de 2015 y la base (la cantidad de pesos en circulación) lo hace a un nivel del 40% anual _lo que en términos monetarios profundiza el proceso inflacionario_, el país sigue caminando por la línea de la estanflación, que suma dos componentes letales para los bolsillos como la aceleración de precios sumado a una recesión. En este caso, alimentada por la esencia misma del modelo económico macrista que priorizó la transferencia de ingresos a los sectores más concentrados. Esos mismos que se benefician con los favores oficiales como el grupo económico de la familia Macri al cual el gobierno le condonó una deuda por 70 mil millones de pesos del Correo Argentino.

Después de un año donde la "herencia" fue la justificación política para ese fenomenal viraje, en 2017 el gobierno mostró sin velos el rumbo elegido, que sigue plasmando en una caída del salario real, en una clara intención de anclar las paritarias en el 17% y en la relajada y por momentos provocadora política de apertura en materia de comercio exterior que sigue pulverizando la matriz industrial. El caso de Mefro Wheels (llantas de aluminio) o de Productos Médicos Descartables (jeringas), las únicas fábricas de su tipo en la Argentina que suspendieron sus actividades y están al borde del cierre, son apenas algunos ejemplos de una realidad que se repite.

En un escenario externo cada vez más hostil en términos económicos y políticos, la jugada es cuanto menos peligrosa para un país que aún no recibió el prometido aluvión de inversiones que justificaron el pago a los fondos buitre sin medir las concesiones. Al punto tal que el presidente Mauricio Macri viró esta semana su brújula geopolítica y salió a defender la alianza con el Mercosur como la posibilidad más acertada para que la Argentina se posicione en el contexto internacional, ya con la acabada muestra de que los coqueteos con Estados Unidos quedaron sólo en promesas con la llegada de Donald Trump al poder. Una muestra que no sólo tuvo el sabor amargo de los limones rechazados sino también las nuevas disposiciones en materia de política migratoria que da marcha atrás con las gestiones de que los ciudadanos argentinos no tengan que gestionar visa para entrar al país del norte.

La promesa de retomar el ritmo de actividad vía obra pública, sigue siendo el as en la manga para sumar porotos en las elecciones, que a este ritmo están cada vez más cerca o tal vez... cada vez más lejos.

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