Edición Impresa
Jueves 08 de Marzo de 2012

El regreso

El Jefe volvió a enojarse, a ponerse rudo, y otra vez hizo un gran disco. Canciones para entrar desnudo y optimista en un campo de batalla y enfrentar a un ejército de 100 mil hombres armados hasta los dientes.

El Jefe volvió a enojarse, a ponerse rudo, y otra vez hizo un gran disco. Canciones para entrar desnudo y optimista en un campo de batalla y enfrentar a un ejército de 100 mil hombres armados hasta los dientes. Esta es la sensación que suelen transmitirnos los temas de este héroe de la clase trabajadora: corretear alegre de la mano de la Muerte entre los árboles del bosque. Uno escucha estas canciones e inmediatamente se convierte en el mejor patriota de las causas perdidas y los amores despechados. Así, regresó a la buena senda, después de los insulsos “Magic” y “Working On a Dream”, malhumorado por la crisis económica del Primer Mundo, y porque los peces gordos siguen divirtiéndose… “y devoraron la carne de todo lo que hallaron / y sus crímenes quedaron impunes”, tal cual canta en “Death To My Hometown”. Es el disco en que sus canciones vuelven a hacernos sentir guerreros que dejamos la piel por una idea o por un amor.

Comentarios