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Lunes 13 de Agosto de 2012

El regreso de los viejos muchachos de Newell's

Newell's está escribiendo algunas de las páginas más ricas de su historia. Apoyado en moralejas del ayer, disfrutando la nobleza del presente y proyectando perspectivas de futuro con trazos determinantes.

Newell's está escribiendo algunas de las páginas más ricas de su historia. Apoyado en moralejas del ayer, disfrutando la nobleza del presente y proyectando perspectivas de futuro con trazos determinantes. Los retornos de Gerardo Martino, Maxi Rodríguez y Gabriel Heinze son muestras de un proceso fantástico que decidió instalarse otra vez en el Parque, como en los buenos viejos tiempos. Un fenómeno que llama la atención del fútbol argentino y se anima a levantar banderas y traspasar fronteras con un mensaje inspirador.

Este presente rojinegro es una invitación para volver a creer en los sentimientos que rodean este deporte y en el peso decisivo de las raíces. Permite redescubrir la fortaleza de los vínculos naturales, la indubitable dirección que marcan los lazos de cuna y el recuerdo siempre vivo de los colores del corazón.

Si bien ninguno volvió gratis (Martino siempre se encarga de recalcarlo para no confundir), lo cierto es que ellos entendieron y se acomodaron a la realidad de Newell's, y en este punto es donde ganan credibilidad, atractivo y caudal emocional estas acciones. Hubo una dosis comprobable de resignación y desprendimiento. Y ante propuestas más suculentas y seductoras, eligieron volver al punto de partida.

Son tres ejemplos para subrayar, además, porque sus retornos se inscriben en un presente con escasas comodidades. Newell's arrastra evidentes problemas con la calculadora, arrancó último el torneo en la tabla de los promedios y debe afrontar desafíos complicados con el ajustado corsé que impone la tutela judicial. Y, aún en estas circunstancias, ellos no dudaron para dar el sí.

Este es un nuevo Newell's. Atravesado por el cautivante verdeo de una refundación futbolística que viene de la mano de Martino (el emblema), Maxi y Heinze. Una era que se animaron a arrancar Bernardi y Mateo (valga el reconocimiento), cuando el cinturón apretaba más todavía y no era sencillo despegar entre escombros. Un ciclo que sirve para apuntalar una joven democracia institucional que necesita madurar a la par de estas pautas de conducta.

Así vive Newell's este regreso al futuro. Con los viejos muchachos mostrándole el camino a los más nuevos. Con la casta leprosa como esencial impulsor de movimiento. Con la camiseta como inicio, núcleo y final de las mejores historias. Con el Tata, La Fiera y el Gringo, como cuestión de orgullo y válidos estandartes.

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