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Viernes 13 de Febrero de 2015

El proyecto del club tal vez deba esperar

A la vuelta de San Juan tras la final de la Copa Argentina, el presidente canalla Raúl Broglia habló de que su deseo era la contratación de “dos refuerzos” de jerarquía, pero mencionó que algunos de sus pares de comisión le insistían en que debían ser “tres o cuatro”.

A la vuelta de San Juan tras la final de la Copa Argentina, el presidente canalla Raúl Broglia habló de que su deseo era la contratación de “dos refuerzos” de jerarquía, pero mencionó que algunos de sus pares de comisión le insistían en que debían ser “tres o cuatro”. Algunos días más tarde, cuando Miguel Russo anunciaba su alejamiento de la institución, el vicepresidente primero Luciano Cefaratti machacó sobre una idea básica. “El técnico que venga deberá adecuarse al proyecto de la institución”, dijo. ¿Cuál era ese proyecto? “La fuerte apuesta a las divisiones inferiores”, como tanto se habló desde incluso antes de las elecciones.

El arribo de siete refuerzos y la búsqueda de un octavo prácticamente hasta último momento cambió la ecuación. Lejos está en ponerse en tela de juicio las contrataciones realizadas, amén de que algunos hayan venido con una larga inactividad. A priori la cosa parece buena. Pero es lógico pensar que el Chacho trajo siete titulares, a quienes habría que sumarles a Caranta, Donatti, Paulo Ferrari, Barrientos, Musto, Niell. Hoy contra Racing habrá pibes en cancha, pero en el equipo ideal del técnico figuran todos aquellos que llegaron. Y si esa es la idea madre, los más pibes deberán aparecer muy de a poco y no ser la base de aquel tan mentado proyecto. Porque no sólo el técnico no se adecuó al proyecto del club, sino todo lo contrario. Fue el club el que tuvo que adecuarse al proyecto del entrenador. Igual vale.

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