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Martes 06 de Octubre de 2015

El PRO armó lío entre abogados

La visita del ministro de Justicia de Macri, Guillermo Montenegro, al Colegio de Abogados de Rosario no cayó bien entre las distintas agrupaciones que conforman la vida institucional de la Casa del Foro.

La visita del ministro de Justicia de Macri, Guillermo Montenegro, al Colegio de Abogados de Rosario no cayó bien entre las distintas agrupaciones que conforman la vida institucional de la Casa del Foro. La falta de autorización del directorio para utilizar el auditorio para una supuesta charla sobre narcotráfico disparó las denuncias de los letrados. ¿Quién permitió que el salón de actos del Colegio se transformara en un mitín partidario? Nadie se hizo cargo públicamente. Por lo bajo, todos apuntaban al representante del PRO en la mesa chica del Foro, el doctor Jeremias Martin. ¿Será?

El amor, el odio y el humor

Las apariciones de la presidenta de la Nación a través de la cadena nacional no dejan indiferente a nadie. En Twitter, caja de resonancia de alta fidelidad de lo que ocurre en la sociedad, las reacciones oscilan entre el entusiasmo desbordante de sus partidarios y la repulsa absoluta de quienes no comulgan con las posturas del oficialismo. Pero también están quienes se toman la cuestión con bienvenido sentido del humor en medio de los habituales excesos de amor y odio, típicos de la cultura política de la Argentina contemporánea. Así, el periodista porteño Eduardo Fabregat comentó: “Qué cosa Cristina, no lo deja a Mauricio ver la novela tranquilo”. A ver si se aflojan un poco las tensiones.

La intimidad perdida

Y haciendo referencia a las redes sociales, no deja de causar asombro la tendencia imperante en los twitteros y facebookeros de divulgar cada detalle de la vida privada. Un ejemplo más de tan preocupante destrucción de la intimidad lo dio la mediática pareja que componen Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés. La frase “Noche de amor”, seguida de un corazoncito negro, fue la elegida por la glamorosa (y poderosa) dupla para difundir públicamente el encuentro íntimo que, copas de vino tinto y fuego de leña en la chimenea de por medio, sostuvieron una de estas noches. A muchos les provoca estupor la necesidad de mostrar aquello que forma parte de la privacidad más profunda. Sin embargo, todo parece haber cambiado. Acaso, demasiado.

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