Agroclave
Viernes 13 de Enero de 2017

El primer paso para revocar la ley de salud de Obama

El Congreso estadounidense dio ayer el primer paso para desmantelar la ley de salud del presidente saliente Barack Obama, respondiendo a la presión para actuar con rapidez aunque ni los republicanos ni su sucesor en la Casa Blanca tienen una alternativa para el programa conocido como Obamacare.

El Congreso estadounidense dio ayer el primer paso para desmantelar la ley de salud del presidente saliente Barack Obama, respondiendo a la presión para actuar con rapidez aunque ni los republicanos ni su sucesor en la Casa Blanca tienen una alternativa para el programa conocido como Obamacare. Una iniciativa presupuestal aprobada en el Senado por 51 votos a favor y 48 en contra, allana el camino para la derogación del Obamacare, que podría someterse a votación el próximo mes. "Debemos actuar rápido para aliviar al pueblo estadounidense", dijo el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell.

   La ley de Obama, aprobada en 2010, amplió el seguro sanitario a unos 20 millones de estadounidenses, impidiendo a las aseguradoras que pudiesen negar asistencia por enfermedades ya existentes. Además entregó miles de millones de dólares a los Estados para impulsar el programa Medicaid para los más pobres. Los republicanos se opusieron a la norma con uñas y dientes, una postura que contribuyó a sus impresionantes victorias electorales de 2010, 2014 y el año pasado.

   Está previsto que la Cámara de Representantes, donde los republicanos también son mayoría, vote hoy por la medida, aunque algunos legisladores del partido dudan sobre seguir adelante con la revocación sin conocer el plan de sustitución.

   Donald Trump rezumó confianza en una conferencia de prensa el martes, prometiendo que su gobierno presentará pronto un plan para revocar la norma, y sustituirla con legislación que se "hará cargo de la sanidad de este país". "Vamos a derogar y sustituirla, es un asunto muy complicado", dijo Trump a reporteros, agregando que ambos elementos se aprobarían prácticamente al mismo tiempo. Esa promesa, sin embargo, sería casi imposible del cumplir por la compleja maraña del Congreso, donde los líderes republicanos deben superar las complejas normas de la cámara, a una oposición demócrata unida y los importantes desacuerdos en el seno de su propia formación.


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