Policiales
Domingo 31 de Julio de 2016

El policía que mató a un ladrón al resistir el robo de su moto quedó en libertad

Para la Justicia, el agente Alejandro Oscar C. no entorpecerá el avance de la pesquisa por la muerte de Jonathan Moyano.

Alejandro Oscar C., el policía de 36 años acusado de haber matado a uno de los ladrones que le robaron la moto el viernes en Arteaga y Patricios, quedó ayer en libertad tras realizarse la audiencia imputativa en los Tribunales provinciales. El policía, utilizando su arma reglamentaria, se trenzó en un intercambio de disparos con Jonathan Moyano, de 23 años, quien le había robado la moto en compañía de un cómplice que logró huir con el rodado. En el tiroteo Moyano recibió un balazo en el omoplato derecho que le salió por el cuello y cayó muerto a 200 metros del lugar del atraco. En ese marco, el fiscal Luis Schiappa Pietra le imputó al policía el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso de la legítima defensa y solicitó que que se le aplicará una medida cautelar (de prisión). La defensora oficial Alejandra Paolini, en tanto, pidió que la calificación fuera de legítima defensa y solicitó la libertad de su asistido.

Tras escuchar el testimonio del imputado, y llamado a resolver el episodio que conmocionó a los vecinos del barrio De la Carne la mañana del viernes, el juez Javier Beltramone ordenó la libertad del imputado al entender que no obstaculizará la investigación y decidió que siga ligado a la causa hasta que se determine si hubo o no exceso en la legítima defensa. En su fundamentación, tras valorar el contexto en el que se produjo el robo de la moto y la posterior balacera, el juez observó que más alla de su decisión, "la ley no le pide actos heroicos a los ciudadanos para defender sus bienes". Los dichos de un testigo presencial del hecho fueron clave para la decisión del magistrado.

En primera persona. Con ojos enrojecidos, enfundado en un buzo deportivo negro, Alejandro Oscar C. se sentó en el banquillo de los acusados de la sala de audiencias número 4 de Tribunales. Flanqueado por una defensora oficial escuchó la imputación en boca del fiscal Schiappa Pietra. Tras ello decidió contar su verdad. Entonces, entre sollozos, relató que a las 6.15 salió de su casa en su moto Corven 110 para llevar a su hijo de 14 años hasta la parada del colectivo ya que debía ir a la escuela. Iba vestido de civil y realizó unas seis cuadras en el áspero barrio De la Carne. Una vez que su hijo se fue, regresó por calle Patricios, dobló en Arteaga y antes de llegar a la cortada Menchaca dos muchachos le arrojaron una bicicleta delante de la moto y lo hicieron caer. Todavía estaba oscuro.

"Me encañonaron con armas. No sabría decirle si fue con revólver o pistola. Los dos llevaban armas. «Dame todo, dame todo», me dijeron. Yo les dí la billetera, entonces uno de ellos empezó a gritar «matalo, matalo»", dijo el policía antes de empezar a llorar y a pedirle disculpas al juez, en uno de los momentos más conmocionantes de la audiencia.

"Me dispararon. Saqué mi arma reglamentaria y me seguía disparando. Salió corriendo por la cortada Menchaca y se daba vuelta y disparaba", relató antes de volver a llorar. "No sé si le pegué o no. Uno es personal policial, pero tiene miedo como cualquiera. Yo tengo mujer y un hijo", indicó antes de ahogarse en llanto.

El agente, que trabaja en la oficina de Sumarios Administrativos de la Unidad Regional II, disparó su Taurus calibre 9 milímetros en diez oportunidades. El mismo número de vainas colectadas en la escena. Contó que luego pidió ayuda a los vecinos y que nunca se movió de Arteaga entre Patricios y Menchaca. Que fue ahí que se enteró que habían encontrado a un pibe muerto a unos 200 metros, en Alzugaray y Buenos Aires. Jonathan Oscar Moyano tenía 23 años y una causa abierta por abuso de arma sin sentencia.

El fiscal Schiappa Pietra le imputó exceso en la legítima defensa. Indicó que la investigación está comenzando y que al muerto no se le encontró arma de fuego aunque si la billetera del policía. También sostuvo que los efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) recorrieron los 200 metros que hizo Moyano antes de caer muerto buscando algún rastro que indique que el ladrón disparó. "Estamos buscando un impacto en algún frente o plomo deformado, pero aún no se halló nada", explicó.

Los dermotest realizados a Moyano y al policía dieron resultado negativo. Lo que sobrevoló la audiencia es cuánto puede caminar o correr una persona con un balazo calibre 9 milímetros que le ingresó por el omoplato derecho y le salió por el cuello, debajo de la nuez. Y si lo que comenzó como una legítima defensa no pudo haberse transformado en un caso de exceso de esa legítima defensa.

Un testigo esencial. Entre las evidencias expuestas por la Fiscalía sobresalió la existencia de un testigo presencial que circulaba en un vehículo y vio lo que sucedía por el espejo retrovisor. La defensora Paolini, quien recalcó que el caso contenía todos las circunstancias que requiere la legítima defensa, leyó partes de la declaración de ese testigo. El declarante, en sintonía con lo dicho minutos antes por el empleado policial, contó que circulaba con su auto por cortada Menchaca y que al doblar por Artegaga vió a un hombre tirado en el piso y dos muchachos que lo apuntaban con armas. Dijo ver que los delincuentes abrieron fuego hacia el vigilante y que éste repelió la agresión. Que uno de los ladrones levantó la moto y se fue por Arteaga al sur. Y que el otro, que sería Moyano, corrió por Menchaca. No alcanzó a ver si el prófugo corría herido.

Así, el fiscal se mantuvo en el exceso y la defensa en la legítima defensa. Beltramone a la hora de fallar le dio la libertad al policía, quien tras cumplir con los trámites de rigor en Tribunales y en Jefatura se fue a su casa, desde donde seguirá el devenir de la causa judicial.

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