Edición Impresa
Domingo 24 de Agosto de 2014

El "perdón" que conmovió a los rosarinos

Lleva a preguntarse una y mil veces ¿por qué a mí? Y ya es tarde. De eso se dio cuenta hace nueve días Enrique Bertini, cuando esa fatídica noche de viernes en una entradera asesinaron a su hijo Mariano, de 22 años, en su casa de barrio Echesortu.  

El inmenso dolor de una pérdida transforma. Interpela. Lleva a preguntarse una y mil veces ¿por qué a mí? Y ya es tarde. De eso se dio cuenta hace nueve días Enrique Bertini, cuando esa fatídica noche de viernes en una entradera asesinaron a su hijo Mariano, de 22 años, en su casa de barrio Echesortu.

No había pasado una semana de ese crimen absurdo cuando Enrique les pidió disculpas a 10 mil personas que se congregaron el jueves pasado al pie del Monumento. "Nunca me comprometí, jamás participé de una marcha por la inseguridad, les pido perdón. Hoy yo estoy acá, perdí un hijo", dijo el hombre con profundo dolor.

Bertini no pide venganza. En su discurso no hay sed de revancha. Es más, ratificó varias veces que quiere quedarse con su familia en esta ciudad para aportar algo, lo que sea, que lleve a cambiar la coyuntura violenta que atraviesa sus calles.

En el compromiso que pide este próspero empresario que atraviesa por el dolor más grande que puede sentir un padre suele germinar la semilla que muchas veces cambia realidades. Y en esta sociedad individualista, donde parece imperar el "sálvese quien pueda", tal vez el mirar al otro ayude a comprender por qué le sucede esto a Rosario.

En la edición de hoy de La Capital se cuenta la historia de una asociación que trabaja para cambiar las realidades de varios pibes de barrio Tablada, en la zona sur de la ciudad.

Esa asociación también nació de una pérdida. Esas ausencias que llevan a repensar el modo en que se vive. Hoy, los familiares que ya no tienen al lado a su ser querido trabajan para recomponer vínculos de convivencia en esa zona de la ciudad.

"Hay que valorar más la posibilidad de estar juntos y más atentos a lo que le pasa al otro", dicen sus integrantes, que hoy harán una gran fiesta del Día del Niño en el corazón del barrio.

Mirar al otro. Esa parece ser la premisa. Bertini también pidió lo mismo en el Monumento. Es más, hasta abrazó al cronista que cubría la concentración como un modo de decirle "acá estoy. Estemos juntos".

Y mientras los fríos números de homicidios marcan que en lo que va del año 168 personas perdieron la vida de modo violento en la ciudad, el compromiso de cambiar esa realidad interpela a todos. Tal vez no sea tarde. Quizás algo germine.

Comentarios