Selección argentina
Martes 15 de Noviembre de 2016

El Patón, entre el patrullero y la estatua

El Patón necesita de los jugadores una prueba explícita de respaldo para oxigenar su gestión. En varios clubes arrancó cuestionado y llegó a la gloria.

El fútbol nunca deja de sorprender por la histeria generalizada. Edgardo Bauza todavía no se acomodó como director técnico de la selección nacional y ya está increíblemente caminando por la cornisa de la continuidad. Más allá del optimismo en revertir la situación que mostró el DT surgido como jugador y técnico en Central, luego de la dura caída en Belo Horizonte ante Brasil, él más que nadie sabe que una noche negra frente a Colombia puede cortarle estrepitosamente el prematuro ciclo al frente del equipo albiceleste.

Por eso no está dispuesto a que lo tapen las urgencias y frustraciones que arrastra la selección y hoy buscará por cielo y tierra cambiarles el chip a los jugadores para que reaccionen anímica y futbolísticamente en las duras eliminatorias sudamericanas. Sólo un triunfo elevará la autoestima general y marcará una luz en el horizonte que indique el camino a Rusia.

Los otros dos resultados son demasiado escuálidos como para alimentar la esperanza de que hay salida a la crisis. Además será toda una incógnita saber si en la mala la Comisión Normalizadora tendrá la fortaleza y convicción para respaldar al Patón. Incluso con un triunfo ante los cafeteros algunas personas con peso en AFA postularían la contratación de otro entrenador. Así de impresentable está el vapuleado fútbol argentino. El propio Bauza graficó en la previa del duelo de esta noche que los entrenadores pasan del paraíso al infierno, o viceversa, en tiempo récord. "En la Liga de Quito me sacaron en un patrullero porque me querían linchar y a los cinco meses salí en andas porque gané la Copa Libertadores y me hicieron una estatua de oro los mismos que me puteaban", confió.

Con este ejemplo el DT albiceleste graficó que en el fútbol lo que hoy es oscuro e incierto mañana puede ser luminoso y confiable. Claro que el límite entre el amor y el espanto es demasiado estrecho. Y no siempre lo que empieza torcido se puede enderezar en el mundo de la redonda.

Si hay algo que distingue a Bauza es ser una persona del riñón del fútbol, que conoce los códigos del vestuario a la perfección y por eso nadie mejor que él sabrá definir cuándo es el momento conveniente para dar un paso al costado si las respuestas en la cancha no aparecen.

Por eso hoy más que nunca necesita tener la respuesta fehaciente de que los jugadores están comprometidos sin vueltas con la causa. Este es el partido para que los futbolistas se jueguen la piel por el DT. Así, tras los 90 minutos ante los colombianos, el Patón no le tendrá que preguntar a nadie que será del futuro. El mismo elaborará la respuesta. Sentirá en carne propia si tiene el respaldo explícito de sus muchachos para seguir en el cargo que siempre soñó o no.

El Patón se irá de esta cautivante y cordial ciudad de San Juan sabiendo si puede ilusionarse con que en el futuro le harán una estatua o está más cerca de la reprobación y la salida en un patrullero. A esta situación nadie se la tiene que explicar al DT surgido en la cantera rosarina. En Liga de Quito de Ecuador y San Lorenzo arrancó cuestionado y fue campeón de la Copa Libertadores. Con la selección no se rendirá así nomás.

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