Elecciones en Estados Unidos
Martes 11 de Octubre de 2016

El Partido Republicano deja solo a Trump en la recta final de campaña

Paul Ryan, titular de la Cámara baja, ordenó dedicarse a pelear por las candidaturas al Congreso y olvidarse del magnate.

La campaña de Donald Trump sufrió otro golpe, cuando el más importante líder del Partido Republicano se apartó de la campaña del candidato presidencial para centrarse en las de los postulantes al Congreso. Paul Ryan, titular de la Cámara de Reprsentantes, sugirió que la victoria de Hillary Clinton ya es inevitable en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre, y que por lo tanto el partido debe concentrarse en mantener sus mayorías en el Congreso, donde domina las dos cámaras. La mala relación de Trump con el partido viene desde el inicio mismo de las primarias, cuando el establishment republicano apostó abiertamente contra el hotelero.

Trump y Clinton retomaron ayer sus campañas luego del violento debate del domingo a la noche. Pero la marcha del magnate parece tambalearse de forma evidente por la falta de apoyo partidario, al tiempo que un sondeo mostró a Clinton con una ventaja de dos dígitos. El promedio de las diversas encuestas nacionales achica esa ventaja a 5,8 por ciento, un nivel igualmente alto.

En una teleconferencia con legisladores, el presidente de la Cámara de Representantes dejó ver que el liderazgo del partido ya considera un hecho consumado la victoria de Clinton. Ryan "dijo que dedicará toda su energía a evitar que Clinton reciba un cheque en blanco con un Congreso de mayoría demócrata", comentó una fuente que participó de la teleconferencia. Para los medios estadounidenses, la teleconferencia de Ryan dejó a Trump contra las cuerdas. Ryan es el político republicano con el más alto cargo electivo y por lo tanto un dirigente con enorme influencia sobre la máquina partidaria. En su conversación, Ryan adelantó que no defenderá ni hará campaña por Trump, y llegó a sugerir a sus interlocutores que estaba dando su luz verde para que ellos también marquen distancia de la candidatura del polémico millonario. "Ustedes deben hacer lo que sea mejor para ustedes en sus distritos", dijo Ryan a sus interlocutores. La posición de Ryan no es exactamente una sorpresa, pero de todas formas constituye un golpe devastador al ya tambaleante apoyo del partido a Trump.

Este escenario, que deja al candidato prácticamente aislado de las filas republicanas, se aceleró rápidamente después del escándalo que estalló el viernes, cuando se divulgó un video con declaraciones de Trump de 2005. En una conversación -grabada sin su conocimiento- Trump se jactaba de utilizar su condición de celebridad para abusar sexualmemente de mujeres que se cruzaban en su camino.En el debate del domingo, Trump reiteró su pedido de disculpas pero dijo que se trataba de "conversación de vestuario" y además retrucó que lo suyo eran "palabras" mientras el ex presidente Bill Clinton, el marido de Hillary, "abusaba de las mujeres" y lo acusó incluso de haber abusado de una menor décadas atrás. Este punto llamó la atención porque Hillary no retrucó indignada sino con un suave "no es correcto" y pasó a otro tema.

Como es habitual, Trump recurrió a Twitter para responderle a Ryan. Allí opinó que Ryan debería "dedicarse ante todo al presupuesto, al empleo y a la inmigración" en lugar de "pelearse con un candidato republicano". Un sondeo del diario conservador Wall Street Journal señaló ayer que Clinton amplió su ventaja sobre Trump a 11 puntos porcentuales (46 por ciento a 35 por ciento de las intenciones de voto). El diario destacó que el sondeo se había realizado antes del áspero debate protagonizado por ambos el domingo. El promedio nacional de decenas de sondeos que hace el sitio Real Clear Politics indicaba ayer una ventaja de Hillary de 5,8 por ciento, con 48,3 por ciento a 42,5 por ciento. Una diferencia casi idéntica a la alcanzada por la demócrata el 28 de agosto pasado. Luego la diferencia se achicó, para volver a aumentar pronunciadamente en estos días.

A apenas cuatro semanas de los comicios, los candidatos viajaron a estados clave para la elección: Trump se dirigió a Pensilvania y Clinton inició una gira por Michigan y Ohio para cortejar a los votantes.

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