Ovación
Viernes 28 de Octubre de 2016

"El partido posterior a un clásico es menos emotivo"

La psicóloga Tallano dijo por qué cuesta afrontar de la misma manera un encuentro tras vencer al rival de siempre.

Los antecedentes de Newell's en los últimos 30 años demuestran que luego de la victoria en un clásico le costó ganar al partido siguiente. No es casualidad, según la psicóloga especializada en deporte Laura Tallano. Con experiencia en diferentes disciplinas de alto rendimiento, entre ellas el fútbol, en el que trabaja con árbitros, entiende que "el partido posterior a un clásico tiene una menor carga emotiva". Sin analizar el presente de este Newell's, porque obviamente lo desconoce, señala que no es raro que el rendimiento decaiga en la presentación siguiente al triunfo en un clásico, porque la motivación se circunscribe al resultado de ese encuentro. En ese contexto, el conjunto de Osella tiene un lindo desafío ante San Lorenzo.

El clásico tiene mucha carga emotiva. ¿Es lógico que haya un declive tras un triunfo?

El fútbol, particularmente, se divide en un antes y un después del clásico. El objetivo está puesto en ese encuentro, por lo que alcanzada o no esa meta el partido posterior a un clásico tiene una menor carga emotiva. Si se consigue un buen resultado, durante la semana el futbolista se siente más relajado y el equipo no mantiene el rendimiento en el encuentro siguiente. Esto sucede porque en el fútbol el objetivo está puesto más en el resultado que en el rendimiento. ¿Cómo se hace para cambiar? Es un proceso. Es poner el objetivo en el rendimiento más que en el resultado.

Por lo tanto, es posible que el futbolista se relaje.

Culturalmente, el fútbol se rige más por resultados que por rendimientos. Parados en el resultado, existe mayor probabilidad de que todo el plantel se relaje a que no lo haga. Después aparecen los casos de Barcelona o Real Madrid. Son clubes que se pusieron a trabajar en el proceso y no en el desenlace. Eso hace que después se sostenga en el tiempo. O sea, el resultado como añadidura de un buen rendimiento.

También debe ser complicado para un cuerpo técnico aislar al grupo del contexto, del exitismo que provoca la victoria en un clásico.

No hay que aislarlo, al contrario. El contexto está. Es poder trabajarlo. No se puede hacer caso omiso de que el clásico es un clásico. Hay que poder trabajar el clásico, que se sabe ya se juega desde tres fechas antes, la prensa y las redes sociales lo vienen jugando así, los jugadores lo mismo. No hay que descontextualizar al plantel sino trabajar sobre eso. Seguramente que se trata de un encuentro especial y tiene una carga emotiva diferente. Hay que hacerles entender a los futbolistas que es un cotejo importante, pero lo es el proceso, como también es importante sostener el rendimiento.

Entonces no sirve de mucho decirle al futbolista que tiene que seguir metido, enfocado en el partido siguiente, si no hubo todo un trabajo detrás.

Seguro. No sólo hay que expresarse con los jugadores con la palabra sino con los hechos. Voy a decir algo que no tiene que ver con la realidad de Newell's porque la desconozco. Es sólo para dar un ejemplo. A veces tras un cotejo ganado, el entrenamiento del lunes es totalmente liviano a diferencia del posterior a una derrota. Eso, que también es discurso, se contradice con lo dicho. La cuestión entonces pasa por no relajarse en los hechos.

¿Un resultado positivo sirve de motivación para lo que sigue en lo inmediato?

El resultado positivo incentiva por sí solo, fortalece la autoestima. Es una inyección anímica. Pero el incentivo tiene un término corto si no está sostenido por una motivación más potente, más fuerte.

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