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Viernes 17 de Febrero de 2017

El Parlamento Europeo demanda un "botón de la muerte" para los robots

El mecanismo debe permitir una inmediata desconexión en caso de que un humano corra riesgo de vida al usar una máquina autónoma.

El Parlamento Europeo (PE) aprobó ayer una resolución en la que solicita que los robots estén equipados con una especie de "botón de la muerte", con el que sea posible desconectarlos de inmediato en situaciones en las que su uso amenace la vida de un ser humano, en el marco de un pedido de legislación que considere "la seguridad, la privacidad, la integridad, la dignidad, la autonomía y la propiedad de los datos".

La medida, aprobada con 396 votos a favor, 123 en contra y 85 abstenciones, sugiere entre otras cosas la creación de una agencia europea de robótica, además de la elaboración de "un Código de conducta" paralelo a la legislación.

De esta forma, el texto invitó a la Comisión Europea (CE) a preparar una propuesta legislativa que dedique especial atención a "la seguridad, la privacidad, la integridad, la dignidad, la autonomía y la propiedad de los datos", se informó.

La especialista argentina en robótica e inteligencia artificial Marcela Riccillo calificó como "positiva" esta resolución del PE, porque de lo que se trata es de una "medida de seguridad".

"Este es un botón de parada automática, que ya existe en los brazos-robots (aquellos industriales que se utilizan, por ejemplo, para fabricar automóviles). La idea ahora es expandirlos a los robots humanoides", afirmó la investigadora en diálogo con Télam.

Por el momento, la Unión Europea solo cuenta con ciertas normas orientadas a la estandarización de patrones industriales, pero carece de leyes que regulen la interacción social entre seres humanos y autómatas. Por eso, la resolución pretende abarcar esa cuestión.

"Es importante entender que los robots son máquinas programadas, por lo que no van a hacer nada por sí solos ya que obedecen al humano que los programó", aclaró Riccillo.

Por eso, la especialista consideró positivo que el Parlamento Europeo esté trabajando en este proyecto, porque de lo que se trata en definitiva es de una "medida de seguridad y de control de calidad".

"De la misma manera que las computadoras a veces se cuelgan y existen botones para resolver ese inconveniente, con los robots que son máquinas programadas pasa lo mismo", señaló.

"Entonces —continuó—, como en la informática existen áreas de testing para probar fallas o cuestiones de seguridad, lo mismo se aplica a los robots y ahora a los humanoides".

El texto del PE intenta a lo largo de sus 22 páginas definir a los robots autónomos inteligentes como máquinas físicas interconectadas, capaces de recolectar datos y de adaptar su comportamiento a su entorno.

A partir de esa premisa, se aborda un asunto que el folclore y la ciencia ficción han explorado desde el mito del Golem hebreo hasta películas como Terminator, pasando por obras literarias como Frankenstein.

En particular, la resolución propone un seguro obligatorio y un fondo suplementario que garantice compensación a las víctimas de accidentes en vehículos sin conductor.

"Es lógico que se empiecen a analizar estas cuestiones, porque si bien se los llama vehículos autónomos también admiten la posibilidad de la persona interceda ante un inconveniente. Por eso es importante analizar todas las opciones", comentó Riccillo.

La resolución además espera que el impacto de la inteligencia artificial se note en dispositivos como drones, robots industriales, la atención médica, los juguetes o la ganadería y la agricultura.

Los eurodiputados también plantean la creación a largo plazo de un "estatus jurídico específico" de "persona electrónica" con "derechos y obligaciones" que se aplique al menos a los robots más sofisticados.

Mientras que, a su vez, los usuarios deberían respetar ciertas normas, tales como "no permitir que un robot contravenga en ningún sentido los estándares éticos o legales" y no modificarlos para "hacer que funcionen como armas".

La iniciativa de la Eurocámara, en su estado actual, se queda en una mera declaración de intenciones. Pero abre la puerta a un amplio debate que alcanza dilemas como el sexo o el matrimonio con robots.

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