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Domingo 17 de Marzo de 2013

El paralelo desmesurado con el Papa polaco

Apenas designaron Papa a Jorge Bergoglio el paralelo con el polaco Karol Wojtyla fue inmediato, casi reflejo.

Apenas designaron Papa a Jorge Bergoglio el paralelo con el polaco Karol Wojtyla fue inmediato, casi reflejo. Lo hicieron tanto los adversarios de izquierda del argentino como algunos analistas del riñón del Vaticano. Para los primeros, la elección del arzobispo jesuita de Buenos Aires es una movida “del imperio” para frenar los “avances” de las democracias populistas en América latina. Para el especialista italiano Vittorio Messori, la designación de Francisco es una opción “geopolítica”, como fue la de Wojtyla en 1978, pero tendrá un objetivo absolutamente diferente: frenar el avance de las iglesias evangelistas en América latina.

   El Papa Wojtyla, junto con una suma impresionante de factores de época que se conjugaron, ayudó a derribar los regímenes comunistas que sometían a las sociedades del Este europeo, de Rusia y sus aliados soviéticos. Fue un episodio histórico de gigantesca escala, que cambió el signo del siglo XX y la Historia con mayúscula. Un cambio que aún hoy la izquierda ortodoxa no puede digerir. Son los mismos sectores que pusieron mala cara y peores palabras ante la elección de Bergoglio. Los derrotados en la pelea que duró todo el siglo XX y que se saldó en 1989/91, hoy se juegan por los modelos populistas. Pero la retórica sobre “el socialismo del siglo XXI” y la “revolución bolivariana” apenas esconde la falta real de una revolución según los cánones del siglo XX. Sólo hay un cesarismo autoritario y reformista, fotocopia tardía de los liderazgos populistas de mediados del siglo XX, que de izquierda no tenían ni el aroma.

   Cómo este nombramiento del jesuita porteño pueda influir en esta puja continental entre la democracia republicana y su derivación autoritaria y plebiscitaria, es algo muy difícil de adivinar. Con la muerte de Chávez, por ejemplo, la evolución de Venezuela en los años por venir poco tendrá que ver con el Vaticano y mucho con la realidad diaria de los venezolanos.

   Al Papa Francisco le resultará difícil hacer algo más que dar homilías en giras regionales. Tal vez pueda ayudar —pero muy marginalmente— a cambiar el humor social. Por esto, el paralelismo con el comunismo soviético y el Papa polaco es a todas luces una desmesura, surgida en mucho casos de las mismas mentes ofuscadas que se empeñaron en ensuciar la imagen de Bergoglio cuando todo el planeta lo aclamaba. Como dijo un tuitero argentino, el Coronel Gonorrea: “Chicos, Bergoglio se les fue de escala, vuelvan a la pelea con Magnetto y Lorenzetti”.

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