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Miércoles 05 de Octubre de 2016

El Papa visitó la zona de Italia devastada por un terremoto en agosto

Solo, en silencio y entre los escombros, el Papa Francisco recorrió ayer Amatrice, una de las localidades del centro de Italia más golpeadas por el terremoto de agosto pasado.

Solo, en silencio y entre los escombros, el Papa Francisco recorrió ayer Amatrice, una de las localidades del centro de Italia más golpeadas por el terremoto de agosto pasado, y animó a sus pobladores a "ayudarse el uno al otro y caminar juntos" y aseguró que lleva "en el corazón" a los damnificados.

"No quería molestar y por esto dejé pasar un poquito de tiempo para que se arreglaran algunas cosas. Con tanto dolor mi visita quizás era más una molestia que una ayuda", afirmó el Pontífice al salir de la escuela Rómulo Capranica de Amatrice, en la que apenas pasadas las 9 locales (4 de Argentina) saludó a más de un centenar de alumnos y a varios sobrevivientes, entre ellos un hombre que perdió a su mujer y sus dos hijos en el terremoto.

"Del primer momento he sentido que debía venir entre ustedes, simplemente para decirles que estoy cercano y que rezo, rezo por ustedes", agregó Francisco tras recorrer los casi 150 kilómetros que separan a Roma de Amatrice en un Volkswagen Golf azul sin patente vaticana, para poder pasar desapercibido en el viaje con el que cumplió la promesa que había hecho en las últimas semanas.

Bajo perfil. Sin más escolta que el comandante de la Gendarmería vaticana Domenico Gaini, el Pontífice visitó luego otras localidades afectadas,como Accumoli, Cittareale, Pescara del Tronto, Norcia y Arquata del Tronto.

En Amatrice, durante una charla informal con los vecinos del lugar, expresó su "cercanía y oración" y pidió "que el señor los bendiga a todos y que la virgen los custodie en este momento de tristeza y dolor".

"Rezamos a la virgen por los caídos aquí, entre los escombros. Adelante, coraje y a ayudarse el uno al otro. Se camina mejor juntos, solo no se puede", finalizó, antes de saludar a los rescatistas y equipos de la Guardia Civil que aún trabajan en el lugar.

Tras visitar la escuela de Amatrice, el Pontífice rezó en silencio y cabizbajo en la "zona roja" , a lo largo de la calle Umberto I de la localidad, donde se registraron los mayores daños tras el terremoto y que permanece aún cerrada.

En Accumoli, donde llegó tras saludar a los rescatistas de Cittareale en medio del enorme clamor popular que despertó su visita entre los pobladores de la zona, el Papa visitó las ruinas de la Iglesia de San Francisco, cuyo campanario aplastó la casa y causó la muerte a una familia completa la noche fatal que dejó 296 muertos en el centro de Italia.

En Arquata del Tronto saludó a más de un centenar de damnificados. También visitó la residencia sanitaria para ancianos de San Raffaele de Borbona, en Reti, inaugurada hace tres meses y que tiene capacidad para 60 huéspedes, a los que saludó uno por uno y luego almorzó con ellos.

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