Papa Francisco
Jueves 28 de Julio de 2016

El Papa tomó el tranvía en Polonia, dio una misa masiva y dijo que "las religiones quieren la paz

En el segundo día de su visita a Polonia, y ante más de 500 mil personas, el Papa Francisco aseguró hoy que "ser atraídos por el poder es trágicamente humano".

En el segundo día de su visita a Polonia, y ante más de 500 mil personas, el Papa Francisco aseguró hoy que "ser atraídos por el poder es trágicamente humano".
"Ser atraídos por el poder, por la grandeza y por la visibilidad es algo trágicamene humano, y es una gran tentación que busca infiltrarse por doquier", lamentó el Pontífice al ofrecer una misa en el Santuario de la Virgen de Czestochowa, a unos 100 kilómetros de Cracovia, con motivo del 1050 aniversario del Bautismo de Polonia.
"En cambio, donarse a los demás, cancelando distancias, viviendo en la pequeñez y colmando concretamente la cotidianidad, esto es exquisitamente divino", sostuvo de frente a una multitud de peregrinos, tras llegar ayer al país europeo para participar hasta el domingo de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud.
Antes de dirigirse a los fieles desde el atrio colgante que une al santuario católico de Jasna Góra con el enorme parque a sus pies, Francisco rezó en silencio de frente a la figura de la "Madonna negra" del Santuario que según la tradición fue pintada por San Lucas con su rostro negro porque, contemporáneo a ella, no conocía su verdadera cara.
En su homilía, el Pontífice retomó el llamado a la unidad nacional que hizo ayer en su primer discurso en Polonia y recordó que la Virgen, "como Madre de familia, nos quiere proteger a todos juntos".
"Que la madre, firme al pie de la cruz y perseverante en la oración con los discípulos en espera del Espíritu Santo, infunda el deseo de ir más allá de los errores y las heridas del pasado, y de crear comunión con todos, sin ceder jamás a la tentación de aislarse e imponerse", pidió.
Francisco llegó ayer a Polonia para participar de la JMJ y visitar mañana el campo de exterminio nazi de Auschwitz, donde atravesará "solo y en silencio" el portón de entrada con el tristemente célebre letrero "Arbeit Macht Frei" ("El trabajo libera").
Con la imagen de Juan Pablo II en cada rincón de la ciudad, Francisco recordó ayer dos veces la figura del "inolvidable" Santo polaco y rememoró su "agudo sentido de la historia".
Esta tarde, tras regresar a Cracovia en un helicóptero militar, el sucesor de Pedro recibirá las llaves de la ciudad y tendrá su primer encuentro formal con los más de 350 mil jóvenes inscriptos para le encuentro, luego de haberlos saludado anoche desde el balcón del arzobispado local.
Ayer, a bordo del avión que lo trajo a Polonia, el Pontífice aseguró a los medio que lo acompañaron desde Roma que "el mundo está en guerra" por diversos motivos, pero "que no es una guerra de religiones, sino que todas quieren la paz".

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