Cura Brochero
Lunes 17 de Octubre de 2016

El Papa Francisco proclamó santo al cura Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero es desde ayer el primer santo nacido y muerto en la Argentina. El cura gaucho tuvo una fuerte militancia social.

El Papa Francisco proclamó ayer santo al cura gaucho, el argentino José Gabriel Brochero, ante miles de fieles que asistieron a la ceremonia en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

Después de pronunciar la tradicional formula en latín para proclamar al primer santo argentino, el Papa rezó por él y elogió el "corazón generoso y fiel" de quien que supo recorrer a lomo de mula los cerros cordobeses para transmitir la palabra de la religión católica.

El sacerdote cordobés que evangelizó a lomo de mula en las sierras de Córdoba e hizo propias las necesidades de los sectores más pobres de esa región mediterránea, se convirtió así en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina.

En la misma ceremonia, el Sumo Pontífice proclamó santo al "niño mártir", el mexicano José Sánchez del Río, un joven cristero de 14 años procesado y ejecutado por oficiales del gobierno de su país, durante la guerra cristera en México, en 1928.

Los dos nuevos santos latinoamericanos, que vivieron a comienzos del siglo XX, son figuras que representan a la Iglesia católica en el continente: uno comprometido con los pobres y enfermos, otro dispuesto a sacrificar su propia vida por la fe.

"Los santos son hombres y mujeres que entran hasta el fondo del misterio de la oración. Hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos", explicó el Papa ante miles de fieles.

Durante la ceremonia también fueron canonizados otros cinco santos: los franceses Salomón Leclercq (1745-1792) e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (1880-1906), el español Manuel González García (1877-1940) y los italianos Ludovico Pavoni (1784-1849) y Alfonso María Fusco (1839-1910).

Las reliquias de los nuevos santos, entre ellas fragmentos de huesos, fueron bendecidas por el Papa Francisco.

Ellos representan "el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para vencer la guerra sino para vencer la paz", recalcó el Papa, recordando que "hay que orar siempre sin desanimarse".

Unos 80 mil fieles. Unas 80 mil personas, según precisó la oficina de prensa del Vaticano, asistieron a la ceremonia, entre ellos unos dos mil argentinos y mil mexicanos, además de religiosos y autoridades, como el presidente Mauricio Macri.

También estaban presentes familiares de los nuevos santos así como de los dos niños que se recuperaron milagrosamente e inexplicablemente para la ciencia por intercesión de los dos santos.

Al término de la ceremonia religiosa, bajo un sol primaveral, al son del himno de la virgen de Guadalupe, comenzó la fiesta en honor de los nuevos santos.

Miles de peregrinos vitoreaban a los nuevos santos, entre ellos los cientos de argentinos de la provincia de Córdoba, que exhibían fotos y estatuillas del cura Brochero, con su típico sombrero, algunas montado en una mula y otras con las frases célebres del religioso.

Por su parte unos 800 mexicanos, guiados por una enorme cruz, se congregaron en un sector de la explanada, muchos de ellos izaban banderas tricolores, estandartes y carteles con el nombre de Joselito, como llaman al joven mártir.

"Es un ejemplo para los adolescentes de todo el mundo", comentó un joven seminarista colombiano que asistía a la ceremonia.

El Papa Francisco lucía particularmente emocionado, abrazó y saludó uno por uno al centenar de obispos argentinos y mexicanos que viajaron especialmente para la ocasión, marcada también por el fervor religioso.

"Envío un pensamiento especial a las delegaciones oficiales de Argentina, España, Francia, Italia y México. Que el ejemplo y la intercesión de estos iluminados testigos (de fe) los ayuden en sus compromisos tanto en el campo laboral como de servicio", dijo el Papa.

Además de los latinoamericanos, se suma a la lista de nuevos santos el español González, obispo de Málaga y Palencia y conocido como el apóstol de la eucaristía.

Por su parte, el francés Salomón Leclercq, que fue mártir de la Revolución Francesa y miembro de los Hermanos de las Escuelas Cristianas La Salle, llega a la santidad por haber intercedido en la curación milagrosa de la niña venezolana María Alejandra Hernández, quien fue picada en una pierna por una serpiente.

Con esas canonizaciones, Francisco se convierte en uno de los pontífices que más ha proclamado santos en tres años de pontificado, entre ellos a los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II en 2014 y a madre Teresa de Calcuta este año.

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