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Miércoles 26 de Diciembre de 2012

El país después de Navidad

A sólo una semana del inicio del 2013 y una vez superadas las fiestas de fin de año, tras un diciembre complicado que aún no termina, comenzará un año electoral muy importante.

A sólo una semana del inicio del 2013 y una vez superadas las fiestas de fin de año, tras un diciembre complicado que aún no termina, comenzará un año electoral muy importante. La renovación parcial de las cámaras de Diputados y Senadores nacionales pueden cambiar la composición de fuerzas y marcar el rumbo de los dos últimos años del gobierno de Cristina. Hasta ahora los proyectos oficiales avanzan legislativamente sin problemas pero si la oposición política logra plasmar en las urnas el descontento de sectores de la población, el próximo Congreso podría ponerle freno al gobierno.

Antes, habrá que ver qué incidencia tendrá en las elecciones el voto de los jóvenes de entre 16 y 18 años y quiénes son más en este país: los que apoyan a Cristina o quienes rechazan sus políticas. Mientras tanto, el kirchnerismo parece decidido a hacer valer su mayoría parlamentaria y el respaldo del 54 por ciento de los votos en las últimas elecciones. La expropiación por decreto, hace unos días, del predio ferial de Palermo a la Sociedad Rural es una señal inequívoca de que el gobierno mantiene intacta una de sus características principales de gestión: decisión política y ejecución, más allá de que se acuerde con su contenido o se lo repudie. Antes de octubre, fecha de las elecciones legislativas, el gobierno seguramente sorprenderá con más iniciativas polémicas que, como tantas otras que ya muchos ni recuerdan, generarán un gran debate y pasiones encontradas.

Sin embargo, la marcha de la economía argentina a pesar del viento a favor de los buenos precios internacionales de los commodities abre serios interrogantes para 2013. Uno de ellos, el más importante, es hasta cuándo se podrá tolerar una alta inflación, estimada en medios no oficiales en cerca de un 25 por ciento anual. ¿Qué grado de sustentabilidad en el empleo, en el consumo, en la asistencia a los sectores sociales vulnerables y en la economía en general se puede aspirar con esa tasa de crecimiento de los precios? Sin una economía estable y en crecimiento, aunque sea moderada como se prevé para 2013, todo se hace más difícil. Y los años electorales traen complicaciones adicionales. Un entendimiento entre el gobierno y la oposición en temas clave parece inviable, con lo que se pierde una gran oportunidad para profundizar lo que funciona bien y cambiar lo defectuoso. El 2013 no asoma, precisamente, como un año fácil.

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