Policiales
Martes 24 de Mayo de 2016

El padre de un comerciante asesinado en un robo complicó al único acusado

Lo reconoció por foto "en un 70 por ciento". En cambio cuatro testigos del escape del ladrón no lo apuntaron. Hoy le imputan el caso.

El muchacho que el sábado llegó herido al Heca y quedó detenido por el crimen del comerciante Sebastián Mestre, baleado horas antes en un asalto, fue reconocido ayer por el padre de la víctima como alguien parecido "en un 70 por ciento" al asaltante que ultimó a su hijo. El hombre se prestó a la medida desde la cama del mismo hospital, donde está internado porque resultó herido en el abdomen cuando el atacante abrió fuego. Si bien señaló la similitud en un mosaico fotográfico con los rostros de otras cinco personas, otros cuatro testigos de la huida no apuntaron al sospechoso al participar, más temprano, de una rueda de reconocimientos en Tribunales.

Con el resultado positivo de esa medida, el fiscal Florentino Malaponte prevé imputar hoy a Diego Lucas C. por el caso. El joven fue detenido el sábado a la tarde. La audiencia ante un juez estaba prevista para ayer a las 11. El fiscal tenía previsto acusarlo del homicidio calificado de Mestre y la tentativa de homicidio del padre. Pero el acto se suspendió porque cuatro reconocimientos realizados por la mañana dieron negativos. En esa rueda de personas C. fue expuesto junto a otros cinco voluntarios ante cuatro testigos —uno de ellos, la hermana de la víctima— que sólo presenciaron el escape del agresor. Según una fuente del caso, los testigos del asalto señalaron a otros.

Para concretar esa medida fue necesario trasladar en silla de ruedas al joven, que a esa hora seguía internado en el Heca con fractura de tibia y peroné por el disparo de un proyectil de "grueso calibre", indicó un vocero de Fiscalía. Como nadie lo apuntó el fiscal lo dejó libre, aunque nunca salió de la esfera de custodia del hospital y esa libertad fue momentánea.

Todavía quedaba pendiente que practicara un reconocimiento el padre del comerciante fallecido, Juan Carlos Mestre. El hombre hasta ese momento había podido declarar en forma muy escueta debido a su delicado estado de salud. Sigue internado en el Heca con una lesión de bala en el abdomen que sufrió en el asalto.

Como no podía trasladarse a la sala de reconocimientos se compuso un mosaico fotográfico con los mismos integrantes de la rueda judicial. Poco después del mediodía le exhibieron las fotos. La defensora de C., Susana Zulkarneiunff, controló la legalidad de la medida. Mestre lo encontró "parecido en un 70 por ciento" al atacante. Así, cuando todo parecía inclinarse en favor del muchacho, ese resultado volvió a mover la balanza. El fiscal volvió a ordenar su detención.

C. había sido apresado por primera vez al ingresar el sábado a la tarde con una herida de bala al Heca que dijo haber sufrido al resistir el robo de su moto. Por ese dato, el parecido físico y el hecho de que cuenta con antecedentes penales quedó ligado de manera preliminar al crimen. Según fuentes de la pesquisa, un dato que motivó la detención de C. fue el relato de un comerciante que vio entrar y salir del negocio a un único asaltante al que describió como alguien joven. El testigo precisó que al salir estaba herido de bala y que se retiró rengueando del local en un Volkswagen Fox azul.

Con esos elementos Malaponte prevé concretar hoy la imputación que quedó pendiente ayer. Será ante un juez y, si su defensa así lo considera, el joven podría prestarse a declarar para dar su versión. En cuanto a ese punto la Fiscalía intentaba chequear ayer si la hermana del detenido realizó un llamado al 911 para denunciar el robo de la moto.

Secuencia. Sebastián Mestre tenía 35 años y fue baleado en el asalto a su distribuidora de golosinas "Elpop", del barrio Bella Vista. El local está en el pasaje Miranda 3361, a metros del cruce de Crespo y La Paz, y abastece de golosinas a quioscos y minimercados de la zona oeste. La secuencia del hecho, confusa al principio, pudo aclararse con el testimonio de Mestre padre. El hombre contó que un ladrón entró, lo redujo junto a su hijo en la pequeña oficina y les ordenó a ambos que se ataran con precintos plásticos en las muñecas.

De acuerdo con esa declaración, Sebastián ya tenía los precintos colocados en las manos cuando se abalanzó sobre el ladrón y en medio de un forcejeo éste le disparó a la cabeza. Después le tiró al abdomen al padre, que aún no había alcanzado a atarse. En un relato que sonó creíble a los investigadores, el hombre negó haber manipulado un arma o enfrentado al ladrón, como se supuso al principio. Contó que en medio de los disparos al ladrón se le trabó el arma, una pistola 9 milímetros, y por accidente se hirió a sí mismo en una pierna.

En la escena se recuperaron no sólo vainas de ese calibre sino también balas intactas, hallazgo que según los peritos balísticos es compatible con un mecanismo de arma trabada. Esa conmoción explicaría que el ladrón escapara sin llevarse lo que había ido a buscar: 50 mil pesos destinados al pago de salarios que quedaron guardados en un cajón.

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