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Viernes 26 de Agosto de 2016

El Obispado de Paraná admite la autoflagelación

Ante el allanamiento al convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, el arzobispo de Paraná, Juan Puíggari, se quejó del operativo judicial y dijo que "podía ir el fiscal a tocar timbre y actuar de una manera más pacífica". En cambio, el cura entrerriano José Dumoulín dijo que las prácticas denunciadas "sin dudas eran algo que se comentaba" en la comunidad, y las calificó de "retrógradas y aberrantes".

Ante el allanamiento al convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, el arzobispo de Paraná, Juan Puíggari, se quejó del operativo judicial y dijo que "podía ir el fiscal a tocar timbre y actuar de una manera más pacífica". En cambio, el cura entrerriano José Dumoulín dijo que las prácticas denunciadas "sin dudas eran algo que se comentaba" en la comunidad, y las calificó de "retrógradas y aberrantes".

El obispo Puíggari se manifestó "perplejo" por el operativo judicial y se quejó de que "ante una denuncia de una revista ya se allana un convento como si fueran vendedores de droga", sostuvo. Explicó que "la vida de las carmelitas es muy exigente", al precisar que "viven una vida austera y de oración", a la vez que admitió que, en cuanto a las conductas en el interior del convento, "se corregirá", pero no se hará de manera "sensacionalista".

El vocero del Arzobispado, el cura Ignacio Patat, afirmó que el monasterio, si bien tiene jurisdicción en la Diócesis de Paraná, depende en lo funcional "de las reglas aprobadas por la Santa Sede". Ante la consulta de sobre si se trata de "castigo", respondió que "para el lenguaje social puede sonar que sí, pero en la regla interna de los monasterios carmelitas, es la manera de la vida de disciplina". Cuando se le repreguntó si tal modo de vida permite la autoflagelación, Patat contestó: "Está permitido en las reglas carmelitas".

El intendente local, Rafael Cavagna, sostuvo que se trató de un "golpe muy fuerte" para esa localidad, y que "será la Justicia la que determinará si son conductas típicas del Código Penal o están dentro de las reglas del convento".

El cura párroco Jorge Bonín, que desde hace un año y medio se desempeña en la Basílica de Nogoyá, afirmó que "ellas se manejan de manera independiente, dependen de la Iglesia universal, por su situación de aislamiento", y que "el único contacto que tenemos con las hermanas es a través de las rejas cuando ellas se ubican en esa pieza que es denominada claustro".

El sacerdote en uso de licencia José Dumoulín dijo que "sin dudas era algo que se comentaba", y también consideró que "es lógico" que se haya ocultado porque en la Iglesia "las prácticas del silencio y el ocultamiento son normales". Al respecto, dijo que "este tipo de prácticas es un estilo que se viene llevando adelante con una forma de entender la religión y las prácticas de espiritualidad que son totalmente obsoletas, absurdas y locas, y que siempre fueron aberrantes". En tal sentido, reveló que "incluso en la diócesis hay curas que proponen a los laicos ese tipo de prácticas", y definió que "es una cosa aberrante, inhumana, y no se puede tolerar ni permitir que alguien le diga a una persona que se tiene que flagelar para seguir el camino de Dios".

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