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Sábado 17 de Septiembre de 2011

El nuevo edificio del IBR potencia el trabajo de docencia e investigación

"La docencia universitaria y los investigadores están unidos de una manera indisoluble. No se pueden separar", dice el director designado -asume en octubre- del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), Alejandro Vila, sobre el rumbo que se pretende potenciar en el nuevo edificio que será inaugurado el lunes que viene por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

"La docencia universitaria y los investigadores están unidos de una manera indisoluble. No se pueden separar", dice el director designado -asume en octubre- del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), Alejandro Vila, sobre el rumbo que se pretende potenciar en el nuevo edificio que será inaugurado el lunes que viene por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Pero para entender mejor esta idea hay que saber que el IBR nació de la misma preocupación de los investigadores que con la vuelta a la democracia regresaron al país, en la década del 80. La Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se hizo cargo de estas inquietudes. El desarrollo de este trabajo se corporizó en 1999 en la creación del IBR, en forma conjunta con el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas (Conicet).

"En plena década del 80 y depresión de los 90 se dio un crecimiento interno en la Facultad de Bioquímica a través de los institutos, algo que fue a contrapelo de las políticas de entonces y nos permitió reubicarnos en condiciones de trabajo dignas, la prueba es que este edificio (por el del IBR a inaugurarse) se termina y ya está completo", explica el decano de Bioquímicas, Esteban Serra.

Destaca la inversión real concretada en la nueva infraestructura y festeja por anticipado que pasará lo mismo con los edificios que se levantan junto al IBR y que serán destinados al Instituto de Química de Rosario, y también el de Física.

Mejor época. Alcanza con llegar al predio de Ocampo y Esmeralda para entender que la ciencia y la tecnología corren con mejor suerte por esta época. Lo que hasta hace pocos años era un lugar casi olvidado, ahora está en plena ejecución de obras destinadas a promover el conocimiento científico.

El edificio del IBR a estrenarse implica "una ganancia del espacio global", dicen Vila y Serra en relación al mejor despliegue profesional que tendrán los investigadores y los docentes. Un recorrido por el nuevo edificio comprueba esta apreciación: 10 laboratorios, con oficinas propias para los investigadores, y dependencias para clases académicas, algunos de los espacios que conforman la flamante infraestructura.

Pero uno y otro repasan los logros que el IBR ha tenido en estos años, más allá de las limitaciones físicas. "Somos un grupo que investiga, que trabaja y le da para adelante. Pensemos en las cosas que se han logrado aun con las limitaciones de espacio, claro que con condiciones mejores se va a poder hacer más", destacan.

En el IBR trabajan unos 240 investigadores, sumando entre ellos a doctorandos, becarios y docentes. Vila y Serra advierten que el instituto local se ubica entre los cinco mejores de investigación del país. "Sin embargo -dicen-, el IBR, a diferencia de otros que fueron creados a partir de una persona, surgió desde abajo, de parte de un grupo de investigadores jóvenes que vinieron desde el exterior y de la nada empezaron a compartir proyectos, y con muy pocos recursos se generó este instituto".

Inserción. Según Serra, "la inserción del IBR en la facultad" es la que se quiere mantener. "La esencia de éste y los otros institutos es la que queremos conservar, es una manera de hacer las cosas. No es común que esto esté entrelazado", agrega, y subraya que la separación física del IBR del edificio de la facultad no significará una escisión en la forma histórica de trabajo.

Ni Vila ni Serra tienen dudas de que esa forma de entender la investigación y la docencia redunda en mejores aprendizajes para los estudiantes que se inclinan por alguna de las carreras que se dictan en Bioquímicas (ver aparte). Es que, según detallan, los docentes "están todo el tiempo en la facultad, al alcance de los estudiantes en todo momento".

Pero, además, las investigaciones que desarrollan y a las que acceden de manera permanente se vuelcan en los planes de estudio. "Los docentes tienen un alto nivel de actualización", destacan.

En el IBR se desarrollan muchas y diversas líneas de investigación, a cargo de profesionales de prestigio internacional, básicamente en tres ejes de trabajo: plantas, salud y biotecnología. Todos con alto impacto en la comunidad y mejoras de la calidad de vida.

La inauguración del IBR representa una página nueva en la historia de la ciencia argentina. Tanto Vila como Serra recuerdan al respecto que "a nivel latinoamericano hay un retraso de la Argentina en esta materia, más si se la compara con Brasil y México, por ejemplo".

"Es verdad que en los últimos años hubo un avance enorme, pero aún persiste un retraso importante a nivel infraestructura en ciencia y técnica. El gobierno lo ha reconocido y quiere licitar más de 10 de estos institutos por año", dicen, y una vez más expresan su satisfacción por el nuevo edificio que -agregan- "es un logro por la sinergia que se genera entre investigación y docencia en un solo espacio".

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