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Miércoles 22 de Junio de 2011

El número mágico

Sin la espectacularidad ni el tono épico que muchos imaginaban, Cristina Fernández de Kirchner anunció que irá por la reelección.

Sin la espectacularidad ni el tono épico que muchos imaginaban, Cristina Fernández de Kirchner anunció que irá por la reelección. El oficialismo tiene al fin en cancha no sólo a su mejor postulante sino a la única referencia que puede garantizar la continuidad en el poder, a priori, sin demasiados sobresaltos.

Cristina se sacó de encima el operativo clamor con elegancia y hasta con cierto desdén. Eligió para el anuncio el Salón de los Patriotas, el mismo ámbito en el que hace casi ocho meses despedía a su marido pero también al indiscutible padre de la criatura. De riguroso negro, pretendiendo no romper el luto escénico, la jefa del Estado ahogó en la nada el carrusel de versiones intencionadas sobre su destino.

No hay demasiados registros (fuera de Eva Perón) de algún justicialista absteniéndose de la lucha por el poder. Y Cristina no fue la excepción.

Algunas cosas, sin embargo, empezarán a cambiar desde el mismo momento en que Cristina clave los tacos aguja en la campaña. Será el tiempo de descender a la mezcla de barro y arena que propone el proselitismo más crudo, aunque con un handicap para ella: la flojera de origen que muestra la oposición.

Desde ahora Cristina tratará de acercarse a su número mágico: el 40% que le permita despojarse de cualquier episodio traumático en un ballottage. Para llegar a ese estadío necesitará no sólo del kirchnerismo paladar negro sino también de muchas voluntades que en el 2009 abrevaron en otros puertos. Disciplinará la tropa y, hacia futuro, ejercerá estrictos controles de calidad.

Sabe Cristina que la continuidad del “modelo” tan declamado por sus adláteres se reduce solamente a su figura. Que sin ella no hay “proyecto” posible. Y hacia ese nuevo micromundo se dirige.
 

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