Cartas de lectores
Martes 18 de Octubre de 2016

El Museo del Hambre

En la edición del día sábado 15 de octubre pude leer una noticia inspiradora: la construcción del Museo del Deporte. Qué bueno sería proponerle a quienes deciden este tipo de proyectos, el diseño y construcción del "Museo del Hambre". Generaría oportunidad de trabajo para muchos que hoy lo padecen ya que podrán trabajar de asesores del equipo de diseñadores que deberán elaborar un diseño innovador y con tecnologías de punta para ser vivido con todos los sentidos. Volando con la imaginación, de manera paralela, se podría enviar al Congreso un proyecto de ley para que la visita al museo sea obligatoria para la totalidad de candidatos políticos electos, antes de asumir; también, y por qué no, para los que están en funciones al momento de la promulgación. Quizás se podría incluir a los funcionarios de todos los cargos ministeriales y secretarías del gobierno provincial y de las principales ciudades santafesinas. También para algunos grandes empresarios y comerciantes; porque en definitiva "el hambre" es fiel reflejo de la "transversalidad" de lo hecho por todos ellos. Pensándolo bien la lista es más larga pero para muestra es suficiente. ¿No les parece una buena idea? En una sala se podría sentir el "olor a la pobreza", mixtura de humos, hacinamiento y aguas servidas. En otro espacio insonoro y con un muy buen sistema multimedia escuchar "los ruidos de la pobreza". Quizás se deba amplificar bastante el ruido a tripas vacías para que se pueda escuchar. También armar un espacio dinámico de manos extendidas para que los visitantes que entiendan el mensaje puedan dejar algo en sus manos y recibir un "gracias" o "que Dios se lo pague", o la frase que surja de un concurso provincial. Me imagino la alegría de muchos visitantes recibir por primera vez en sus vidas el sonido de la gratitud. No debemos olvidar lo sensorial y motivante que sería pasar por una habitación pequeña, lúgubre, fría y que desde el techo a modo de infinidad de goteras caiga una fina lluvia que nos vaya empapando. Modo de vivir lo poético de la magia de la lluvia cuando deseamos permanecer secos. Y así ir de a poco agotando las distintas facetas del hambre. También ir pensando incorporaciones más filosóficas: hambre de conocimiento, hambre del cumplimiento de la norma, hambre del respeto. Pero esta etapa sería posible luego de pasar por el comedor, donde de manera gratuita el visitante podrá llenar su estómago; porque para filosofar tengo que tener las famosas NBI (necesidades básicas insatisfechas) satisfechas o cubiertas como dicen los entendidos. Pero bueno, yo me voy a comer un buen asado, total soy argentino.

Carlos Alberto Teglia

DNI 11.742.051

Barrancas

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